Tzotziles y Tzetzales

Manejando el domingo de Victoria a Tampico, volando del puerto jaibo a Villahermosa, a bordo de democrática camioneta de la capital tabasqueña a Tuxtla Gutiérrez y en lujoso ADO de la urbe chiapaneca hacia la sierra, llegamos a la bellísima ciudad de San Cristóbal de las Casas donde nos alcanzó a hospedarnos en La Misión Colonial, asistir a misa de siete en Catedral y cenar un riquísimo pozole con tostadas de pollo, además del cafecito de olla.

Durante estos días permaneceremos en este territorio chiapaneco para participar en el Congreso Nacional de Ciencias Sociales pero eso se cuenta aparte porque queremos compartir con nuestros posibles lectores que esta zona se acostumbra rápidamente a ser cosmopolita, que es muy común escuchar a personas parlar en italiano, inglés, y otras lenguas de origen europeo pero también nos acostumbramos a escuchar los idiomas locales como nuestro español norestense y las variadas y armoniosas lenguas prehispánicas.

Esta población situada entre cerros arbolados por diversas razones, ha tenido cuando menos diez nombres diferentes, quedando finalmente el de “San Cristóbal” en honor al santo patrono de los viajeros, y “de las Casas” por fray Bartolomé de las Casas, que fue el primer obispo de la ciudad y luchó incansablemente para abolir la esclavitud de los indígenas, no sólo en esta región, sino en muchos lugares del nuevo mundo.

En esta Ciudad, una de las más bellas de México; por su armónica composición urbana, podrá descubrir imponentes edificios religiosos como la Catedral o el Templo de Santo Domingo, revestidos con profusos detalles de estilo barroco y manufactura indígena, que perpetúan la herencia cultural de las etnias tzotziles, tzeltales y lacandones que residen en sus alrededores y de quienes también podrá observar exóticas colecciones de objetos de uso cotidiano, artesanías y piezas prehispánicas resguardadas en instituciones de amplia tradición.

La comida de la región está compuesta principalmente por las carnes frías y los embutidos como el jamón serrano, la butifarra y la longaniza, de indiscutible origen español; además de platillos de origen indígena, como los tamales de azafrán, de yuyos o de dulce, los panes compuestos y la sopa de fiesta; entre los dulces recomiendan paladear los de chimbo, las frutas cristalizadas, las cocadas, los duraznos prensados y las cajetas.

Sede de la diócesis de la provincia de Chiapas, dedicada a La Asunción; su construcción se inició en 1528 y fue llamada catedral de San Cristóbal Mártir; su primer párroco fue fray Bartolomé de las Casas; el edificio original sufrió algunas transformaciones y fue reconstruido en el siglo XVII; su fachada data del siglo XVIII y es de estilo barroco con una profusa decoración a base de motivos vegetales realizados en argamasa.

El Palacio de gobierno es un sobrio edificio de severo estilo neoclásico, construido en la última parte del siglo XIX por el arquitecto Carlos Flores; se cree que para la edificación del inmueble, el constructor se inspiró en un viejo tratado sobre arquitectura del célebre maestro Vignola; la intención original fue la de levantar un magnífico conjunto que ocupara una manzana entera, aunque sólo fue posible construir una cuarta parte del total.

El Templo de San Nicolás fue uno de los primeros de la ciudad que estuvieron dedicados exclusivamente a los indígenas; su construcción fue realizada por los frailes agustinos a principios del siglo XVII; posee una sencilla fachada que termina en una espadaña, la cual se alza entre dos torres circulares que semejan gruesos remates; se sitúa atrás de la catedral de San Cristóbal de las Casas.

El nombre oficial es Plaza 31 de Marzo, aunque los lugareños le llaman simplemente “El Parque”; la plaza mayor de San Cristóbal de las Casas ha sido el centro de las actividades cívicas, mercado y suministro de agua desde la época virreinal, pues antaño existió una fuente para ello; hoy en día muestra un kiosco de principios del siglo XX y aún es el rector de la actividad social de la ciudad.

El Templo y ex Convento de Santo Domingo de Guzmán es el más bello de la ciudad por su magnífica fachada estilo barroco salomónico, en la que se despliega una gran infinidad de motivos ornamentales realizados en argamasa sobre la piedra, trabajo que acusa una participación de la mano indígena; su interior guarda una rica colección de ocho retablos barrocos realizados entre los siglos XVI y XVIII, algunos adornados con lienzos de buena calidad; destaca el púlpito tallado en madera dorada con un pedestal de una sola pieza.

El Templo de la Caridad fue fundado en 1712 por la orden de Los Juaninos, junto con el primer hospital para indios que funcionó en la ciudad y que consagraron a la Virgen de la Caridad; su fachada es de curiosas formas, pues muestra grupos de pilastras con cuerpos curvilíneos que semejan tallas sobre madera; algunos críticos aseguran que tal estilo se usó en Perú durante el siglo XVIII y que de ahí provino; el interior del templo conserva un retablo barroco dedicado a la virgen y otro a un Cristo Negro de Esquipulas, Guatemala.

El Templo de la Merced fue la casa de la orden religiosa de los mercedarios que fundaron en el siglo XVI el templo y el convento, aunque no prosperaron mucho al paso del tiempo; hoy sólo se conserva el templo, de sencillas proporciones, y con su fachada e interiores de austero estilo neoclásico; la Capilla de San Cristóbal es un pequeño recinto fundado hacía el siglo XVI, remodelado a finales del siglo XVIII y vuelto a reconstruir luego de muchos destrozos; su aspecto es de gran sencillez y es uno de los monumentos importantes de la ciudad.

Según el sitio www.sancristobaldelascasas.mx, la llamada “Fiesta grande” de San Cristóbal de Las Casas en la “Feria de la Primavera y de la Paz”, la cual se celebra durante una semana, la siguiente a la Semana Santa en la que se llevan a cabo diversas actividades: espectáculos artísticos, muestras gastronómicas, corridas de toros, actividades culturales, deportivas, infantiles, juegos mecánicos y el tradicional desfile de las Reinas de la Feria; cada año, a finales del mes de octubre, se celebra el Festival Cervantino Barroco con duración de aproximadamente 10 días en los cuales se llevan a cabo diversos eventos artísticos y culturales provenientes de todas partes del mundo.

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