Y bueno, iniciaron ya las vacaciones de Semana Santa, y desde el lunes 14 de abril la burocracia municipal ‘gozará’ de un ´período más de asueto, aunque vale decirlo, casi siempre están de vacaciones, debido a que muchos de los funcionarios públicos casi no se paran en la presidencia municipal, toda vez que llegan cuando les da la gana y a la hora que quieran.
Tal vez esa sea una de las razones por las que el ´presidente municipal, Carlos Cantúrosas ordenó a sus subordinados, y éstos a su vez a los pobres guardias que se encuentran en las puertas de ingreso al inmueble, a que desalojaran a los comunicadores que ocasionalmente acostumbramos departir las anécdotas cotidianas, justo afuera de las puertas de acceso.
Pienso que la orden puede ser para evitar que nos demos cuenta de todo lo que ocurre y lo que no ocurre en dicho recinto oficial.
Algunas de las cosas que a diario vemos es cómo funcionario de primero, segundo y tercer nivel, llegan tardísimo a sus labores; también observamos cómo a toda hora de la mañana llegan decenas de órdenes de alimento de restaurantes propiedad de los mismos funcionarios, pagados por el erario municipal o dinero del pueblo.
Pero lo más lamentable es que en tiempos normales, estos funcionarios brillan por su ausencia, es decir, que no se aparecen por ningún lado de la presidencia municipal, y ello ha motivado el desangelo de los ciudadanos que acuden todos los días a solicitar apoyo.
Tan es así, que mejor optan por ya no ir, debido a que muchos de ellos salen como llegaron; con las manos vacías y sin ningún apoyo, y eso se nota a cada momento, cuando los reporteros abordar a las personas que se quejan de no recibir apoyo, cuando tenían la esperanza de que se les apoyara en algo.
Unos llegan y a los 15 minutos se van, pero otros, como algunos regidores no se paran en días, hasta que se programa una sesión de cabildo, pero como si no estuvieran, porque solo se sientan para levantar la mano en señal de aprobación de lo que previamente habría sido aprobado en la sesión privada, pero sin decir una sola palabra.
Usted cree justo que estos señores que tienen una nula preparación en la administración pública, por ser la mayoría improvisados, porque son el resultado de un compromiso político adquirido en la campaña del alcalde, y porque es su primera incursión en la política, ¿merezcan ganar un salario superior a los 60 mil pesos mensuales? Yo tampoco lo creo justo.
Pero en fin, el debate entre la justeza o no de algunas acciones, fue algo que Fray Bartolomé de las Casas polemizó con Juan Ginés de Sepúlveda, con relación a la forma ‘natural’ en que algunas personas son designadas para mandar y otras para obedecer.
Tal parece que en el PAN este debate aún existe, y que los funcionarios de ese partido se sienten tocados por la voluntad divina, al pensar que nacieron para mandar y para estar en el poder, solo que olvidan que en su caso, dicha voluntad los mantendrá solo tres años.
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Este martes 15 de abril el gobernador Egidio Torre Cantú estará de nueva cuenta en la ciudad, y aunque su visita se maneja con mucha discreción, se espera que llegue a la ciudad eso de las 17:00 horas, sin haber confirmado ni el lugar ni el motivo de su visita, aunque se menciona que lo acompañará un funcionario federal, sin precisar tampoco si es secretario de estado o de un nivel menos importante.
Su visita se esperaba para el pasado viernes, pero debido a que en Tampico se llevó a cabo una importante reunión a la que asistieron funcionarios federales, su visita a la ciudad se pospuso para este martes, aunque no entiendo las razones por las que últimamente se ha manejado sus visitas con extrema discreción.
Como debe ser aunque no quiera, el alcalde Carlos Cantúrosas deberá acompañar al mandatario estatal, porque así como sus subordinados de la presidencia deben obedecerlo, él debe hacer lo mismo con Egidio, aunque sean de partidos distintos.
Y en el mismo tenor, el secretario de Obras Públicas, Carlos De Anda, anda suelto y soltado de la rienda a complacencia del alcalde, entregando obritas por todos lados como si fueran grandes obras que merecieran la admiración de la sociedad.
El construir banquetas, parchar calles, reparar arbotantes, remodelar parques que ya existían o recuperar áreas verdes, no solo son una obligación de todo alcalde hacerlas porque para eso se renta a la población, sino que debe seguir los lineamientos y ordenamientos de los gobiernos estatal y federal, por ser algunas de esas ‘obras’ de participación estatal y federal que están etiquetadas por los programas Hábitat, Ramo 33 y Rescate de Espacios Públicos.
Por lo tanto, adjudicarse en su totalidad algunas obras como si fuera obra municipal, no solo es amoral sino hasta grosero, porque se engaña al pueblo, además de que no es necesario que por construir una banqueta o parchar una calle, se luzca este funcionario como si fuera una proeza o anduviera en campaña.
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Un cambio más se realizó ayer en las instalaciones del Instituto Tamaulipeco para la Educación de los Adultos (ITEA). Luego de casi tres años Tania Taboda dejó la titularidad del organismo para pasarle la estafeta a Verónica Flores, integrante de la organización afiliado al PRI, Movimiento Territorial (MT).
No dudo que en este movimiento haya una intención política, toda vez que el líder y creador de esta organización es el ex alcalde José Manuel Suárez López, quien poco a poco va ganando terreno al colocar en puesto clave de la ciudad, a gente de su organización.
La finalidad pudieran ser las elecciones federales del próximo año, en donde este personaje pudiera ‘empujar’ de otro de sus integrantes y porque no, buscar también la candidatura para uno de los suyos a la presidencia municipal en las elecciones del 2016. Todo es posible.
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En el PRI el sector campesino llevó a cabo una singular cabalgata relacionada con el aniversario de la muerte de Emiliano Zapata. Montaron cerca de 200 jinetes liderados por su dirigente Alejandro López Robles, y por el dirigente municipal del PRI, Jesús Valdez Zermeño.
Al terminar esta cabalgata se ofreció un convivio en el ejido Miguel Alemán, y esto me recordó la forma en que hace ya algunos años los gobernadores de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, organizaban en estas tierras esa mega cabalgata en la que el primer año participaron más de 15 mil jinetes.
Al cabo de tres años se perdió esta que dijeron será ya una tradición, pero terminó en el olvido una vez que Eugenio Hernández se perfiló como candidato y luego gobernador de Tamaulipas, a la vez que Fernando Canales Clariond, de Nuevo León, se ahogó en sus propias palabras cuando habló de la inseguridad, mientras que Enrique Martínez y Martínez, de Coahuila, se perdió en la nada.
Lo bueno es que estas cabalgatas locales son solo un pasatiempo para quienes gustan de la montada a caballo, porque aquí sí es una tradición hacerlo, debido a que los mejores jinetes de la región están en estas tierras.
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Hasta mañana
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