Al margen de política….cierto

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INDEPENDIENTEMENTE de motivos políticos o de intereses de grupos, lo cierto es que la inconformidad del comercio organizado en contra de las cadenas comerciales tiene su razón de ser.
A raíz de la campaña de la actual administración panista para regular el funcionamiento de establecimientos que venden alcohol en botella cerrada o abierta, surgió casi a la par la queja de un sector del comercio local, ante la impotencia de competir con centros de conveniencia, como pomposamente se identifica a los Oxxos o Seven Eleven.
El militante perredista CARLOS ELIUD PEREZ GONZALEZ, asumió la representación de un grupo comerciante local para denunciar pública y penalmente, las irregularidades con que los Seven Eleven operan en la ciudad.
De entrada, las pruebas aportadas comprueban que, efectivamente, la mayor parte esos establecimientos funcionaban sin la licencia de alcoholes que proporciona la Secretaría de Finanzas del Gobierno del Estado. La denuncia obligó a esa cadena comercial a suspender la venta de bebidas embriagantes, ante la presión de los comerciantes.
Cabe señalar que, al igual que los Oxxos, los 7 Eleven están registrados como supermercados, lo que los exime de cumplir ciertas ordenanzas de la Ley de Alcoholes, tales como no establecerse a menos de 100 metros de un negocio similar o bien frente a hospitales, escuelas o iglesias. El giro de supermercado es la salida legal que los gobiernos estatales le han dado a la petición de los propietarios de ambas cadenas comerciales de capital regiomontano que se encuentran diseminadas a lo largo y ancho de la república mexicana.
Argumentando la libre competencia, modernidad y creación de empleos, las instancias de gobierno estatal y municipal han permitido que Oxxos y Seven Eleven hayan surgido como hongos en esta ciudad fronteriza.
Lo malo del caso es que en ambos casos la tributación fiscal no se queda en Tamaulipas, sino que va a parar a las arcas del estado de Nuevo León. Además, la competencia desleal en materia de precios, por proveerse desde sus respectivos consorcios, ha eliminado a decenas de establecimientos de barriada con todo y lo que ello implica.
Aquí, en Matamoros, la cadena comercial Seven Eleven ha provocado un impacto mayor entre los comerciantes establecidos que venden bebidas embriagantes. El motivo: expenden al público las marcas de cervezas de mayor preferencia entre los consumidores locales.
Los Oxxos, por ejemplo, forman parte del consorcio de la Cervecería Cauhtémoc y, en consecuencia, comercializan solo los productos de esa firma cervecera.
En cambio, los Seven Eleven ofertan productos elaborados por las cervecerías Corona y Modelo, que gozan de mayor demanda en la región noreste tamaulipeca.
De ahí que la embestida de la Unión de Comerciantes a través del profesor y licenciado ELIUD PEREZ GONZALEZ se concentre en esos establecimientos y no en los Oxxos.
Ante el brutal impacto comercial, cada vez es más necesario que los gobiernos estatal y municipal y el poder legislativo regulen esa situación que no tan solo aniquila negocios manejados familiarmente sino que, además, afectan las finanzas locales por tributar en otra entidad federativa.
Por cierto, eso de medidas tomadas por la actual administración panista no tan sólo alcanzó de lleno a los comerciantes de alcohol. La regulación también se ha hecho patente en la anárquica publicidad de eventos patrocinados por firmas cerveceras.
Es notoria la ausencia de cartelones de publicidad que los organizadores colocaban indiscriminadamente en los postes de la Comisión Federal de Electricidad o de Teléfonos de México.
La Dirección Municipal de Control Ambiental, argumentando contaminación visual, tomó cartas en el asunto y ordenó el retiro de publicidad anterior y prohibió la promoción de eventos artísticos particulares en los postes de las principales avenidas citadinas.
Y hasta la próxima.
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