El presidente del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional, Rafael González Benavides tomó protesta a los nuevos dirigentes del ICADEP –Instituto de Capacitación y Desarrollo Político- del tricolor.
En la ceremonia se han dicho muchas cosas y se establece la necesidad de formar nuevos cuadros políticos, toda vez que los partidos se hacen viejos igual que los seres humanos, no se antoja congruente el hecho de contar siempre con los mismos nombres.
Dijeran algunos: “qué flojera”, pero no es la flojera, sino que la ciudadanía tiene necesidades diversas y éstas van acordes con los tiempos que vivimos: si cambian éstas, cambian los requerimientos y por consiguiente, deben cambiar los hombres y mujeres que conforman esa llamada –quizá malamente- clase política, porque no hace mucho por mejorar en ocasiones.
Decía Baden Powell, fundador del movimiento escultista en el mundo que cuando uno es dirigente la primera acción que debe tomar es preparar a su sucesos, a manera que, cuando deje el encargo no se note la ausencia y los planes sigan su curso natural, o sea, “no te eternices ni tú ni tu gente: no es sano”.
Y el ICADEP tendrá la responsabilidad de romper con ese viejo vicio que a muchos electores molesta: los mismos nombres y apellidos de toda la vida; es justo abrir las puertas a nuevos elementos, nuevas corrientes acordes a los lineamientos del instituto político, que resultará altamente saludable una renovación.
En ese sentido, se hace necesario pensar en propiciar la inclusión de varones y damas en porcentajes similares, aunque siempre hemos diferido de una incongruente e ilógica idea de que debe haber políticos y funcionarios al 50 por ciento por género. No se dan por igual los talentos: a veces hay más damas y a veces más varones, y eso no quiere decir que exista inequidad.
Sin embargo, si no hay de donde sacar recursos –como dijeran los deportistas: si no hay semillero- difícilmente se podrá entender que los ordenamientos se cumplan.
Se requiere formar recursos humanos que estén aptos para gobernar, y que sean capaces de renovar los recursos políticos, los grupos y todos esos elementos que tienen que ver con el gobierno en todos sus niveles.
En ese sentido, el ICADEP tiene una gran responsabilidad porque de ahí es donde deben surgir los elementos que sean factor de cambio y no de otros lugares poco políticos, poco congruentes y nada lógicos.
Antes, se llamaba “escuela de cuadros”, y ahí se formaban los elementos que ocupaban cargos directivos, puestos de elección popular y todo lo que emanaba de una ideología política.
Hoy, ICADEP tiene una nueva forma de conducirse, aunque el objetivo sigue siendo el mismo: que haya “tela de donde cortar” y no se tenga necesariamente que recurrir a esos nombres que ya nos sabemos de memoria con currículum incluido; que no surjan de las mesas de la casa sino de las oficinas y bases de un partido que se precia de ser representante de una mayoría, al menos en Tamaulipas.
González Benavides tiene buenas ideas y un buen equipo de trabajo que debe justificar su inclusión en todos los proyectos políticos, ganarse el puesto, ser congruentes con el decir y el hacer, pero sobre todo, entender que una institución como el tricolor se debe a la ciudadanía, y a ésta no deben traicionar por ningún motivo.
Fuera de toda duda debe ser la conformación de los cuadros políticos, sin embargo, insistimos en que resulta fundamental el tener elementos capacitados para que surjan en el momento que se necesiten.
El PRI quiere mantener su dominio en la entidad en materia política, busca convencer a todos, y para ello, qué mejor que echar a volar una buena escuela de postulantes, de elementos que puedan dar, como dicen los deportistas: “el ancho” en la arena política.