El COBAT de pachanga.

Lo reconozco. La fuente informativa no fue muy acertada.
Aquello que logré captar a una mesa de distancia de que él no procuraba la armonía, la camaradería y el amor por la camiseta, no fue tan exacto.
Me explico. En una colaboración anterior personas que tienen que ver con el Colegio de Bachilleres de Tamaulipas hablaron mal de su titular, Carlos Castro Medina, a quién ubican como un sujeto gris, osco, inaccesible y que poco o nada hace por inyectarle el oxigeno que urgente necesita esa institución, como lo hicieron sus antecesores.
Ahora, vía correo, lo dibujan un tanto diferente, pero con sus inevitables asegures.
Son tan abundantes los datos que se deslizaron hasta mi correo que no evito compartir algunos de ellos porque pintan a la perfección lo que se vive hacia adentro y hacia fuera en esa dependencia educativa.
Bueno, resulta que en dos cuartillas y media se menciona lo relativo a una reunión de todos los representantes del COBAT de Tamaulipas a la que convocó Don Carlos en el centro ecológico (CIE) del municipio de Gómez Farías y que se convirtió en una verdadera pachanga.
Esto fue los días 6 y 7 de febrero pasado y eso no tiene nada de irregular, a no ser por lo que rodeó ese evento que supuestamente fue subsidiado por un ayuntamiento cercano a Gómez Farías y que, si es así, le sirve al COBAT para comprobar gastos inexistentes.
Y es que todos los que provenían de los diversos municipios de Tamaulipas fueron concentrados en Ciudad Victoria, cuando lo más sencillo era llegar al punto indicado –Gómez Farias-lo que huele a despilfarro.
Y para acabarla de armar en Gómez Farias no existe un plantel del COBAT, pero nadie le puede regatear el mérito de que es un lugar paradisiaco enclavado en la sierra que cuenta con fama internacional y que muchos desean conocer.
De acuerdo al correo, Don Carlos, que funge como Director General, llego un día antes a ese sitio donde disfrutó del paisaje y, según algunos de los asistentes, él y otros se dejaron cautivar hasta la saciedad por el Dios Baco y se deleitaron con la buena música hasta las primeras horas de la madrugada.
Eso, lo comprobaron una día después cuando presidió el evento principal y apareció en escena con los evidentes estragos, desaliñado, vestido con doble camisa y una de ellas sin abotonar y sumamente torpe, al grado que les dio la bienvenida, pero a Soto la Marina.
El objetivo de esa reunión era la de firmar los acuerdos del Consejo Consultivo, cuando en realidad Don Carlos ya había pactado con todos con anterioridad, por ello eso olió, también, a puro teatro.
Como quiera que sea él se porto generoso, en razón de que les ofreció un recorrido por El Cielo, alimentación, hospedaje y bebidas espumosas, según se insiste, a cuenta de un ayuntamiento de aquella zona.
Pero, llaman la atención además otros datos, como lo son que Don Carlos los obliga a matizar cifras de calificaciones y a premiar a los alumnos con puntos en la prueba enlace para no evidenciar el retroceso académico.
Respecto a los estímulos para la labor docente, son los coordinadores y directores los que determinan la puntuación y es de esa manera como favorecen a algunos maestros que son amigos y familiares, insisten, con la línea del Director General.
Y se quejan, además, de que los obligan a organizar rifas “fantasmas”, como la del 25 aniversario del COBAT, a comprobar gastos, que los utilizan para funciones administrativas que no les corresponden y a la venta de libros y cuadernillos que autoriza la Dirección Académica.
Pero lo más grave, es que tachan a Don Carlos de “neófito”, porque por falta de conocimiento hace lo que dictan los responsables de las áreas académica, administrativa, escolares y planeación, a los cuales se cita con nombre y apellido.
Relata, también, este correo, que la sensibilidad política no se le da natural a Don Carlos, porque les niega permiso a los directores del COBAT de algunos municipios para asistir a los eventos del Gobernador, Egidio Torre Cantú, como fue en el caso de El Mante.
¿Pues que les hizo esta criatura?.
Si agradecidos, deberían estar.
Porque un paseo por El Cielo, resulta inolvidable.

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