Reynosa, Tamaulipas.-El Monumento a los Migrantes que se encuentra a unos metros de la ribera del Rio Bravo luce abandonado y vandalizado, el tiempo ha transcurrido y apenas se puede apreciar como recuerdo lo agradable y emotivo que era visitarlo, recién que falleciera el primer defensor de los derechos humanos en Tamaulipas: Arturo Solís Gómez, quien falleciera el 15 de mayo de 2007.
Desde entonces este espacio frente el Rio Bravo, lugar de paso de incontables migrantes aspirantes al llamado “sueño americano”, han transito por aquí pidiendo por suerte y éxito en su aventura al otro lado de la frontera.
El monumento en si luce descuidado y la placa develada al conmemorarse el primer aniversario del deceso de Solís Gómez, tambien refleja muestras de maltrato intencional que lo dañan.
La maleza empieza a crecer y rodear como brazos extensivos alrededor de la enorme cruz de cemento blanco y el pedestal en donde se deposita la placa motivo de orgullo por el reconocimiento a Arturo Solís Gómez.
El único monumento que rinde tributo a su lucha incansable por la defensa de los migrantes y los derechos humanos, hoy luce en el abandono y descuido, desafiando la inclemencia del paso del tiempo como manteniendo la esencia del recuerdo de aquel que fue imbatible defendiendo a los migrantes.