No se detiene la feminización del SIDA

Cd. Victoria, Tamaulipas.-Así como avanza en SIDA entre la población femenina, no se detienen las prácticas coercitivas y discriminatorias contra las mujeres afectadas por el síndrome por lo que se hace necesaria hoy más que nunca una toma de conciencia colectiva; expone la activista Sonia González, Presidenta de la asociación civil “Concepto”.

Puntualiza que el rosario de agravios contra las mujeres que padecen el VIH-SIDA es interminable tanto en la atención hospitalaria como en la vida social y laboral para muestra está la violación de la confidencialidad de las pruebas, la negación de servicios clínicos, esterilizaciones y abortos obligatorios, lo que está documentado a nivel internacional y no solo se ve en México, sino el Chile, Venezuela y república dominicana.

Aquí en Tamaulipas han evidencias de que el 38% de las mujeres afectadas por el SIDA son excluidas del terreno laboral..

La feminización del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), en Tamaulipas es una realidad que llama a la atención inmediata de la problemática.
Al señalar lo anterior Sonia González asegura que los números son meros referentes de la realidad, pues de acuerdo al monitoreo que se realiza por parte de la organización actualmente hay una mujer contagiada por cada hombre, cuando antes la proporción era de una por cada ocho varones, advirtió Sonia González, directora de la Asociación Civil Concepto VIH/sida.

“Si vemos el avance que ha tenido el sida en la población femenina nos daremos cuenta de que el riesgo es latente y no podemos permanecer indiferentes, la Secretaria de Salud reconoce que tan solo en lo que a las mujeres se refiere.
La activista afirmó que a pesar de la proliferación del sida en las tamaulipecas, a nivel estatal no hay presupuesto etiquetado para trabajar en la prevención, lo que pone en evidencia la urgente necesidad de fortalecer acciones en este sentido.

“Dentro de la Asociación estamos trabajando con las mujeres de las colonias, en donde en un contexto general se piensa que el amor y el matrimonio las puede proteger del contagio, idea que predomina a pesar de que hay más casos de sida en amas de casa, que entre las trabajadoras sexuales”.