Los yerros de la CFE

Criticados por nuestra opinión, pero hemos sido de la idea desde hace muchos años que, a pesar de ser una empresa oficial, la Comisión Federal de electricidad tiene muy elevados niveles de eficiencia que le han valido ser considerada entre las mejores de su tipo en el mundo.
Criticamos lo que no nos gusta y aplaudimos lo que nos agrada por consecuencia lógica: en ese sentido, hemos dicho que es un abuso el cobro que hace la CFE en las tarifas de los usuarios, cuando realmente no se han puesto a pensar en muchas circunstancias que nos llevan a tener elevados consumos.
Quisiéramos ver al director de CFE viviendo en Victoria, que salga de su casa y vaya caminando por la avenida Francisco I. Madero a su trabajo, que sepa lo que es dormir únicamente con abanico, o que vea que, siendo un lugar donde las temperaturas son extremadamente elevadas, no autorizan un subsidio que por ley y por humanidad debiera otorgarse.
Ni ellos, en su afán de ganar más, ni nuestros representantes populares han hecho suficiente por los usuarios, es decir, por nosotros.
Pero lo bueno –entre comillas- es que tienen niveles de mantenimiento muy elevados: cuando hay cortes de energía por lo general se deben a incidentes fortuitos: accidentes, cortos circuitos o un transformador que, por su edad, tiende a descomponerse, como todo lo viejo. Por lo general llegan y rápidamente atienden las quejas en forma satisfactoria.
Nos ha tocado ver que llega a la una o dos de la mañana a subsanar los problemas de un apagón, o con lluvia, exponiéndose a muchos peligros. La verdad, merecen, por esa parte, un buen reconocimiento ciudadano.
Pero la otra parte: el pasado día 30 de junio dejaron sin energía eléctrica al sector residencial y comercial de la avenida Francisco I. Madero, nuestro tradicional “diecisiete”, por espacio de varias horas, bajo el argumento de realizar tareas de mantenimiento.
Pese a ello, los comerciantes “apoquinaron” y se aguantaron, además, porque no les quedaba de otra. Pérdidas para los comercios que dependen de sistemas electrónicos, sin lugar a dudas, pero bueno, pensemos positivamente y digamos que es de vez en cuando.
No, no fue así.
Acaban de anunciar que este día 2 de julio también habrá apagón en el mismo sector, lo que ha ocasionado la indignación de los victorenses afectados. Nuevamente, comercios que viven del diario serán afectados porque van a dar mantenimiento, a lo que se preguntan cuántos días habrán de padecer estos problemas.
Un día, se entiende, pero… ¿dos?
Cierto, la gente está muy enojada, pero padecemos otro problema: hable usted a cualquier teléfono de la CFE y le contesta una máquina o una “ejecutiva” –así llaman hoy a las recepcionistas- y no puede hablar con ningún jefe, porque nunca están disponibles para el público en general, siempre están ocupados o no tienen permitido el que usted hable con ellos.
Es la nueva política de CFE: oídos sordos a las demandas ciudadanas.
Siempre han sido arbitrarios en ese sentido; los comerciantes preguntan por qué no se hace este trabajo en fines de semana o en horas que no hay negocios funcionando. La crisis en México es grande, severa, y aunado a ello agregue la inconsciente agenda de mantenimiento de la CFE… como que no es prudente, ¿no cree usted?
Enoja, indigna, molesta el hecho de no tener eco en las quejas o sugerencias, en que presuman de ser una empresa de clase mundial cuando no son capaces de entender que necesitamos la energía eléctrica, y que dos días seguidos afectan enormemente la economía ciudadana, y las casas y residencias también se ven afectadas ante la ola de calor que vivimos.
¿Dónde está el sentido humano de estos pulpos burocráticos?
¿Quién puede atender una queja de esta naturaleza, que no sea un teléfono con un millar de opciones y nadie por el otro lado? Es la “calidad CFE” que tenemos.
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