-Amaga Salman a Cabeza de Vaca
-Ataque mediático a Eugenio Hernández
-¿Inicia la guerra sucia en Tamaulipas?
-Hasta ahora….nadie ha hecho nada
EL amague de la Auditoría Superior del Congreso Local al exalcalde reynosense FRANCISCO JAVIER GARCIA CABEZA DE VACA y la andanada mediática en contra del exgobernador EUGENIO HERNANDEZ FLORES, pudieran ser indicios de la guerra sucia que muy seguramente envolverá el proceso electoral federal del año próximo.
Como es del dominio público, el encargado del órgano fiscalizador, MIGUEL SALMAN ALVAREZ, ha anunciado la revisión de la cuenta pública de CABEZA DE VACA que ejerció durante su mandato constitucional como alcalde de la petrolera población.
Y, efectivamente, el Congreso del Estado no ha aprobado los movimientos financieros que el ahora senador de la república realizara durante los años 2004 y 2007.
Es decir, han pasado siete años y la Auditoría Superior no ha calificado su cuenta pública, acto que podría considerarse como un indicio de tinte político. No se descubre el hilo negro o el agua tibia, al presumirse que las cuentas públicas son utilizadas como arma política por el grupo de poder dominante en cualquier entidad federativa.
En base el anuncio de SALMAN ALVAREZ, no se descarta la probabilidad de que haya autorizado una salva de advertencia con el objetivo de intentar frenar su deseo de contender, primero, por la candidatura panista y, posteriormente, por la gubernatura tamaulipeca.
FRANCISCO JAVIER es considerado como el enemigo a vencer por el PRI-Gobierno. En cambio, CARLOS CANTUROSAS VILLAREAL, alcalde de Nuevo Laredo, sería el candidato “a modo” en una eventual primera alternancia política en la esquina noreste del país.
Desde esa óptica, la Auditoría Superior amaga con la revisión de la cuenta pública del ex Jefe de la Comuna en ciudad Reynosa en el trienio 2004-2007. Obviamente, el legislador en la Cámara Alta del Congreso de la Unión no se amilana con la probable acción del órgano fiscalizador, sabedor del daño que él puede ocasionar desde la alta tribuna a la que tiene acceso.
Pero, así como el amague de SALMAN ALVAREZ mantiene un probable trasfondo político, también el ataque mediático al exmandatario tamaulipeco EUGENIO HERNANDEZ FLORES podría considerarse en el mismo contexto.
Un medio de comunicación de San Antonio, Texas manejó información que lo involucra y relaciona con un grupo delictivo que opera en esta entidad federativa, durante el tiempo que ejerció su sexenio constitucional.
De acuerdo al manejo mediático, GUILLERMO FLORES CORDERO, quien enfrenta un proceso judicial en Estados Unidos, acusa a HERNANDEZ FLORES de lavado de dinero proveniente del narcotráfico. Según el informante, individuos fuera de la ley habrían comprado impunidad al gobierno estatal mediante millonario soborno a lo largo de los seis años mismo que fuera depositado en diferentes cuentas a través de una red empresarial y bancaria.
Como era de esperarse, el ex Jefe del Ejecutivo Estatal hizo uso del derecho de réplica y a través de una misiva desmintió rotundamente lo dicho por el procesado en San Antonio, Texas.
Independientemente de que si hubo malos manejos en la cuenta pública de FRANCISCO JAVIER GARCIA CABEZA DE VACA y que si EUGENIO HERNANDEZ FLORES recibió o no dinero del narco, lo cierto es que ambos casos podría ser la punta del iceberg político que se aproxima. La elección federal de 2015 y la competencia por la gubernatura en 2016 serían el verdadero objetivo político de ambos casos.
Aunque, eso sí, vale la pena precisar que ni todo el poder político del entonces gobernador EUGENIO HERNANDEZ pudo impactar la línea de flotación de la nave de CABEZA DE VACA.
Del mismo modo, FELIPE CALDERON HINOJOSA, ex Jefe de la Nación, simple y sencillamente no pudo encarcelar ni a TOMAS YARRINGTON RUVALCABA ni al ojiverde exgobernante.
Ambos dos, como diría aquél, gozan de cabal salud y disfrutan a plenitud su libertad. Si pueden cruzan o no al lado americano, eso es otro cantar.
El mismo rasero aplica para FRANCISCO JAVIER a quien han criticado y dicho de todo y sigue vivito y coleando en las grandes ligas de la política mexicana.
En el entendido de que eso no quiere decir que los antes mencionados no hayan cometido irregularidades durante sus mandatos. Sin embargo, quien acusa, debe probar.
Y hasta la próxima.
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