Supervisa Congreso a Alcaldes

De todos es sabido que es parte de la función de los diputados, sin embargo, sucede que no estamos acostumbrados a ver estas cosas porque nunca se ha cumplido con creces.
Cuando un individuo aspira a un cargo de elección popular, promete muchas cosas y por lo general no las cumple, o al menos, no en México. No tenemos costumbre de ver que ellos –los diputados- quieran validar su nombramiento otorgado por el más sagrado de los poderes: el pueblo.
Y Ramiro Ramos Salinas sabe que tiene que validar su cargo, porque es un político que llega por la vía plurinominal, es decir, no por voto directo. Hoy, entendemos que ha reafirmado su función y lo ha hecho con verdadera entrega que seguramente le puede llevar a donde todos los políticos quieren llegar, aunque todos declaran que no es por ahí la cosa, que son institucionales.
Ramiro Ramos trabaja muy intensamente y seguramente estará pensando en cosas grandes.
Tuvo reunión con Alejandro Etienne Llano, alcalde de Victoria, con quien tuvo tiempo de tratar asuntos referentes al estado que guarda la administración pública de la capital tamaulipeca. En ese sentido, sabemos que los alcaldes rinden un informe donde precisamente, dan cuenta de lo realizado. El diputado no se ha esperado a las fechas de informes y ha ido a los municipios a preguntar por lo que se hace y deja de hacer, por lo que falta y por lo que se debe gestionar, para cumplir con su labor de gestoría y más.
Es, sin duda, un buen político que quiere concluir su período en el Congreso con la enorme satisfacción de haber cumplido con lo que se le encomendó: cuidar los intereses del pueblo tamaulipeco.
El diputado Ramos Salinas se ha echado a cuestas la labor de ir a preguntar, de concertar reuniones con los presidentes municipales, de forma tal que puedan, en determinado momento, corregir lo que haya que mejorar, gestionar lo que falte, y vigilar que se cumpla con los planes municipales de desarrollo, que son los documentos en los que se plasma todo el proyecto del trienio de cada jefe de comuna.
Los legisladores por lo general revisan las cuentas públicas cuando les son remitidas según los ordenamientos legales; hoy cambiaron las cosas y ellos –los diputados- estarán atentos a lo que sucede en cada uno de los 43 municipios.
Insistimos: nos parece una excelente medida, porque en ocasiones queremos corregir cosas cuando ya no es tiempo, y si se llevan a cabo estas reuniones en forma periódica, se tiene tiempo de enmendar y corregir los aspectos que haya que mejorar.
Siempre hemos comentado en las calles, un poco en burla y un poco en serio, que para ser diputado solo hay que aprender a levantar el dedo y firmar la nómina, porque por tradición se han convertido en instrumentos para que se cumplan las órdenes de un gobernador o un presidente. En nuestra entidad vemos que están cambiando las cosas.
Cierto: hay cosas en las que no estará mucha gente de acuerdo, pero son los riesgos de la democracia, donde cada quien ve el mundo según el color de sus ojos y la cantidad de luz que llega a éstos, pero no podemos dejar de reconocer que la medida supone un esfuerzo extraordinario por hacer bien las cosas.
Los buenos políticos –y algunos malos- quisieran llegar a ocupar la titularidad del Poder Ejecutivo, y miente quien diga que no, pero para ello, hay dos caminos: buscar padrinos poderosos en esferas elevadas de poder para obtener el visto bueno, para que sin mérito alguno les designen. El otro camino es el del trabajo que repercuta positivamente en la función que se ha encomendado, en la ciudadanía y en la cantidad y calidad de obra y función social.
Y al parecer, el segundo es el camino que tomó el diputado Ramos Salinas, porque seguramente quiere llegar para completar su proyecto político.
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