No cabe duda que no aprenden la lección, y mientras las autoridades no los metan en cintura, los miembros de la banca privada seguirán siendo lo que son: un grupo de personas amantes de la usura, del abuso hacia los desprotegidos, y de la ocultación de información en aras de su bienestar.
Tal es el caso de una de las cadenas bancarias más influyente del mundo y que tiene su origen en España: Grupo Santander se empeña en manejar en forma sospechosa sus cuenta sy estados de cuenta, en autorizar cargos que no son reconocidos, o en cargar cuentas sin más argumento que el “salió de su tarjeta”, sin pruebas ni comprobantes correspondientes.
Y mientras eso sucede, la CONDUSEF sigue durmiendo el sueño de los justos porque ¡vaya que hay abusos bancarios!
No se diga con las tarjetas de crédito, donde suman y suman conceptos no claros; en los estado sde cuenta vienen asignados con un número que a los usuarios de la banca no nos dice absolutamente nada. No se diga, tampoco, en cuestión de seguros de automóviles, porque en ese renglón están llevando a cabo el mejor negocio de su existencia, cargando abonos que no corresponden a una realidad ni a una solicitud del tarjetahabiente. En otras palabras, siguen los abusos y nos quitan nuestro dinero sin que nada ni nadie nos defienda.
Dicho sea con toda honestidad: teníamos otro concepto de este banco –Santander- pero en los últimos meses nos ha decepcionado la forma en que tratan al cliente y en la que abusan de todos nosotros. Hace usted una aclaración e inmediatamente le resuelven con un abono temporal que, en un par de meses cuando mucho, se lo vuelven a cargar con argumentos poco congruentes, poco sólidos y con mucha dosis de abuso.
Llame usted a la denominada “superlínea” y se enfrentará a mil y una opciones y a nadie personalmente; cuando alguien le contesta, se declara incompetente –cierto- para resolver su problema, y entonces, usted pide hablar con un ejecutivo de verdad y no los que por un salario mínimo contratan para contestadores telefónicos con el pomposo nombramiento de ejecutivos. El de verdad nunca está disponible, e inclusive el de atención al público dicen, no puede contestar, porque no le está permitido.
Esa es la triste realidad de una banca acostumbrada al abuso y usura, a quitarnos de la peor manera nuestros recursos argumentando cualquier cosa.
En cuanto a los seguros que ofertan, cuidado con las letras chiquitas, porque ahora aseguran que uno firmó la automatización de un nuevo cargo, sin importar que el automóvil ya no esté a su nombre. Le cuesta mucho dinero deshacerse de ellos, porque por lo menos se llevan una sexta parte del importe a manera de comisión no devengada.
El llamado “autocompara” de Santander no es más que el más grande fraude existente, y entendemos que CONDUSEF debiera estar atenta a estos abusos y castigar a los bancos, porque realmente no arreglan nada.
Abuso tras abuso, es la historia de Santander en México.
Ahorros, crédito, cuentas normales o lo que usted quiera, el caso es que le van a quitar su dinero si no se pone listo.
Los estados de cuenta, insistimos, vienen plagados de conceptos nada claros que solo permiten que lo ahorrado se disminuya en forma automática. Dicen por ahí, cargo 556777, cuando no entendemos qué quiere decir, y tiene usted que llamar a la nada positiva “superlínea” en donde le dicen: “es un cargo hecho con su tarjeta, seguramente alguien la tomo”.
O sea, aparte de todo, insultan nuestra poca o mucha inteligencia y dudan de la honorabilidad de los nuestros.
Es esa la deficiente atención bancaria a la que nos tienen sujetos, y con el problema que comentábamos: nadie se puede quejar con nadie, porque solo contestan máquinas.
Ojalá así fueran de buenos para atender las quejas, para financier nuestros recursos de manera justa y legal.