El poder de la mujer

Declara el columnista: algo más grande que una mujer no hay: vengo de una maravillosa señora que no hay palabras para describirla; mis hermanas, geniales con sus virtudes y defectos, son únicas. Mis hijas, son la más grande bendición que Dios puso en mi camino. Amigas, parejas, novias, compañeras y hasta rivales son todas ellas maravillosos seres humanos.
Y en ese sentido recuerdo las palabras de Susana Hernández Flores cuando dice que son las mujeres la fuerza que tiene el PRI para ganar.
Recuerdo también a compañeras queridas, periodistas y comunicadoras: Beny Cruz Zapata, Rosy Rodríguez, Dora Alicia De la Cruz y muchas más, quienes han dedicado parte de su actividad y su vida a enaltecer a la mujer, con los términos modernos de “equidad de género” y esas cosas que hoy en día han decidido poner una línea donde no existía.
Las respeto por sobre todas las cosas, las apoyo y procuro, pero no estoy de acuerdo, por ejemplo, que por un capricho se haya cambiado algo tan superficial como el nombre de la “Rotonda de los hombres ilustres” por el de “personas ilustres”. Nada que ver, porque no denigra a ellas; la historia habla del ser humano, del hombre en general, pero no define qué sexo o causa sea: es uno solo el individuo, el ser, el hombre.
No estuve de acuerdo cuando instalaron una placa en el Congreso con el nombre de todas las legisladoras que hemos tenido, porque me parece un poco discriminatorio. ¿Acaso los varones no hicieron nunca nada por Tamaulipas?
Somos de la idea de que con placas o cambios de nombres no se honra a la mujer, sino dando un lugar en la historia de cada familia y grupo. Son ellas, sin lugar a dudas, artífices de muchos triunfos “masculinos”, porque son las que motivan a la gente a crecer, a trabajar, a hacer: son el motor de muchos de nosotros que, sin una mujer con nosotros no hubiéramos sido nada.
Son ellas, la parte dulce de un hogar; difícilmente un varón podrá amamantar con la ternura necesaria a un hijo, o posar su mano en nuestro hombro cuando sentimos que la vida se nos va en vilo por cualquier cosa. Son, simplemente, insustituibles, pero no necesitan decirlo ni publicarlo, no necesitan de homenajes ni reconocimientos especiales.
El ser como tal es tan importante en su género, edad, grupo y más: da igual un viejito que un joven o un niño, una viejita que una niña, una joven o una mujer: somos todos seres humanos que constituimos una sociedad, y eso lo debemos entender.
No somos de la idea de ver noticias donde se tratan de justificar: no lo necesitan: son importantes, son grandes, son especiales, son únicas y, como dice la canción: son divinas por donde se les vea.
¿Qué buscan en la política?
Participar como cualquiera lo haría en cualquier tiempo, y no pelear un puesto o cargo por porcentaje, porque es denigrante eso: no podemos dar limosnas por la “cuota” obligatoria, sino por la capacidad de ellas… o de ellos, que finalmente, es lo que se busca: capacidad y calidad.
Dice Susana Hernández que son determinantes: nadie lo duda, sino por el contrario: somos de la idea de que, Rafael González Benavides como dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional sabe que con ella, con Susana, se justifica la fuerza de la mujer dentro del partido, se justifica el bien hacer las cosas, porque nadie puede dudar que son muy bien hechas, pero no se puede menospreciar la fuerza masculina, el voto del varón, el trabajo de ellos, porque entonces, estaríamos cayendo en una actitud discriminatoria.
Son, para nuestra forma de pensar, tan importantes ellas como ellos, y el PRI obtendrá esos resultados porque tiene un dirigente muy competente, un equipo conformado por varones y damas, y todos, unidos, harán una sola fuerza. No ellas, no ellos, sino todos juntos.
No somos partidarios de la publicitada y mediática “equidad de género”, sino de que ellas tengan el lugar junto a ellos, y unidos, crezcan en lo que se propongan.
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