-Afecta a ciudadanos pugna entre los gobiernos federal y municipal.
-Nacionalización y empleo temporal agudiza la rivalidad gubernamental.
-Gobernantes miden fuerzas, pero se llevan a sus representados.
DESAFORTUNADAMENTE, la pugna intergubernamental emanada de distintas corrientes partidistas, impacta de manera directa a los ciudadanos de buen vivir.
La reanudación de importación definitiva de vehículos de procedencia extranjera a través de la Aduana Fronteriza de Matamoros es un claro ejemplo de la rivalidad política del gobierno federal y la administración municipal panista.
Otro más es, sin duda, la descoordinación entre ambas instancias gubernamentales en el programa de empleo temporal que auspicia el gobierno del presidente ENRIQUE PEÑA NIETO.
Las inversiones que realizan la federación, los gobiernos estatales y municipales también provocan criterios encontrados entre quienes tienen la responsabilidad de gobernar sin tintes partidistas.
Pero, vayamos por partes.
Tal y como se veía venir, apenas concluyó el mes de agosto y el plazo municipal para nacionalizar autos y camionetas a bajo costo, repentinamente regresó el sistema cibernético para tal fin a las instalaciones aduaneras.
Con todo y que el trámite de modulación se lleva a cuentagotas, comienza a regresar la certidumbre en aquellos propietarios de unidades motrices que circulan ilegalmente en el territorio nacional.
Como es del dominio público, la alcaldesa LETICIA SALAZAR VAZQUEZ anunció que 9 mil 600 vehículos fueron nacionalizados, aprovechando la buena disposición de comercializadores aduanales, que sacrificaron utilidades. Asimismo, empresarios del mismo ramo que se autodefinen como independientes y que lidera RAUL QUINTANILLA aseguran que alrededor de 4 mil 500 vehículos serán importados de manera definitiva, una vez que se ha reanudado la importación de esa mercancía en la Aduana Fronteriza de Matamoros.
Lo relevante de toda esta historia es que la rivalidad partidista y medición de fuerza gubernamental no fue ajeno al programa nacionalizador promovido por la actual administración municipal.
Pero eso no es todo referente a la pugna gubernamental derivada de la contaminación partidista.
Actualmente, el gobierno federal ha implementado un programa generador de empleos temporales para amortiguar la crisis económica que padecen muchas familias aztecas.
Obviamente, como en el resto del país, en esta ciudad fronteriza tal derrama económica se hace presente.
Sin embargo, la descoordinación y pugna política saltan a la vista.
Resulta que mucha gente es reclutada para barrer las calles y banquetas citadinas a cambio de un salario seguro aunque temporal. No obstante, por los motivos antes expuestos, la basura que es depositada en bolsos cada determinada decena de metros no es recogida por los camiones recolectores que dependen del Departamento de Limpieza.
Como los empleados son contratados y pagados con recursos federales de un gobierno priísta, el gobierno municipal panista no hace eco de ese programa de trabajo y permite que la lluvias, viento y animales callejeros vuelvan a colocar en calles y banquetas la basura recolectada dentro del programa de empleo temporal.
Así como el gobierno federal puso trabas en la nacionalización de autos y camionetas, lo que afectó directamente a los ciudadanos, con la misma moneda está pagando la administración panista al negarse a recoger la basura que recolectan los empleados temporales contratados por la federación.
Como es evidente, ambos casos tienen su origen en la rivalidad política, aunque, eso sí, el único pagano es el ciudadano.
Así de sencillo.
Como suele suceder en cada proceso electoral, aquí, en este puerto fronterizo, la rivalidad gubernamental derivada de los programas de trabajo muy seguramente se habrá de agudizar.
La renovación de la Cámara Baja del Congreso de la Unión en 2015 coloca a priístas y panistas en posiciones encontradas, pero con un mismo objetivo: lograr el voto ciudadano.
Sin lugar a dudas, la tierra de Rigo Tovar será escenario de una de las más reñidas batallas electorales para el relevo de la legislatura federal.
Y hasta la próxima.
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