Como parte de mi homenaje personal a los estudiantes y profesores caídos en Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968, compartí con mis alumnos de Sociología un documental que recoge testimonios de algunos de los principales protagonistas y quiero complementar la conmemoración con la versión sintetizada de un mensaje pronunciado por el doctor Felipe Garza Narváez, ferviente impulsor y defensor de la autonomía, quien tuvo una participación estelar en le ceremonia de inscripción (en letras doradas) del nombre de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) en la sede del Congreso del Estado, el 26 de noviembre de 2010.
“A través del tiempo, la educación se ha transformado…., sabemos, que en el México Colonial, así como en el Independiente, solo la élite gobernante y burguesa estudiaban en instituciones adoctrinadas bajo un esquema religioso, excluyendo a la juventud carente de recursos económicos, cancelando así, su oportunidad de crecimiento intelectual y filosófico…A principios del siglo XX, nuestro país se cimbró con cambios significativos, los nuevos proyectos educativos;… permitieron la fundación de la UNAM en 1910, como una institución transformadora y detonante del desarrollo intelectual y de investigación de la juventud…
Hoy, como ayer, los ciudadanos estamos conscientes sobre la verdad que encierra la máxima de Vasconcelos cuando dijo: “La cultura engendra progreso y sin ella, no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral”. Así mismo, Tamaulipas, fue alcanzada por el destino de la justicia social en educación superior,… cuando a mediados del siglo pasado,… vio nacer a esta institución encargada del servicio público de la conservación, la investigación, la difusión de la cultura, el arte, la ciencia y la enseñanza de las profesiones entre la población.
Por eso, los Poderes Ejecutivo y Legislativo, con responsable visión de futuro, decretaron la autonomía a nuestra universidad. Esa Autonomía que hasta nuestros días prevalece para: Defender su independencia y libertad de cátedra. Autogobernarse sin intromisiones políticas, económicas o culturales. Funcionar libremente y organizarse sin condicionamientos. Investigar e incidir en la vida de la sociedad. Administrar sus recursos financieros. Y conservar su capacidad de crítica. Estamos frente a un acto histórico, en que el Estado, a través de esta representación social, reconoce a una de sus más nobles y prestigiadas instituciones, y así, dentro de la historia republicana de nuestra Entidad Federativa, la convierte en la primera que merecidamente, es objeto de tan alto galardón.
Esto no podría ser de otra manera, pues ya desde la mitad del siglo pasado, nuestra Universidad ha sido forjadora de generaciones enteras de profesionistas, académicos, artistas, investigadores e intelectuales, quienes de manera destacada han participado en el desarrollo evolutivo de nuestro Estado. Etimológicamente, Universidad significa, unidad de lo diverso, posibilidades de penetración entre lo opuesto. Universalidad, confrontación de ideas en unidad y síntesis, ideales de saber, que por definición dialéctica, sólo pueden suscitarse en un clima que propicia y fortalece la libertad.
En esa tesitura conceptual, la Universidad Autónoma de Tamaulipas es reflejo de todo lo diverso y de todo aquello que se transforma; es espíritu en movimiento, templo de unidad y sabiduría de quienes la conforman, y constituye, a la vez, un símbolo inequívoco de la voluntad de cambio, evolución y progreso, de todos los tamaulipecos. Y he de confesarles, que me gana la emoción, porque que al igual que muchos de los aquí presentes, formo parte de ese legado que emana de la institución que distinguimos…
(Agregó el doctor FGN): Estoy convencido que en su lema, está la base del éxito de cada universitario que transitamos por sus aulas…Porque sé, que la VERDAD, es la puerta que abre oportunidades…Porque sé, que la BELLEZA, es la cualidad de las cosas que nos produce un deleite espiritual… Y porque estoy convencido, que la PROBIDAD, es la bondad, la rectitud, la hombría de bien, y la honradez en el actuar…Y me siento profundamente emocionado, porque soy, orgullosamente, egresado, de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
La formación integral que brinda la Universidad Autónoma de Tamaulipas, coadyuva en la construcción de individuos comprometidos con la comunidad,… que vuelven a ella para hacerla una sociedad más justa, tolerante, libre, plural, democrática, y sobre todo,… a tono y preparada para enfrentar con decisión, los retos y desafíos del presente. Porque hoy, más que nunca,… la educación, así como los valores y principios que ésta lleva implícitos, son la mejor alternativa para el futuro inmediato, de un Tamaulipas moderno, que avanza sin detenerse, en la construcción de su destino. Por ello, toda sociedad que cuenta con una Universidad pública, esta llamada, una y otra vez, a salir adelante con firmeza y excelencia.
A lo largo de generaciones, la Universidad Autónoma de Tamaulipas, ha buscado incansablemente la superación, poniendo gran interés en la consolidación de la excelencia y orientando esfuerzos para lograr alcanzar permanentemente este ideal…Porque creemos en la juventud, porque queremos también una juventud formada en el espíritu de los principios y valores…”
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