Insaciables

Hay empresas que han dado trabajo a mucha gente, amén de cumplir con sus objetivos principales que son los de recibir beneficios a cambio de un bien o servicio; Telcel es una de ellas y fue creada bajo un sospechosa capa de misterio. El caso es que posee la mayor parte del servicio de telefonía celular en nuestro país, y la ha ubicado entre las más productivas en América Latina.
Desgraciadamente, la compañía se ha preocupado muy poco por sus clientes: cuando usted llega a un centro de “atención” hacen todo cuando es posible por captarlo como nuevo cliente, y le ofrecen maravillosos planes… que luego no cumplen.
A los que somos clientes difícilmente nos ofrecen las promociones que a los que quieren envolver de nuevo. El argumento: ya es usted cliente, nos interesa tener más.
En ese tenor, la compañía entró a la navegación cibernética y ofrece una serie de paquetes que van desde el consumo de datos a granel hasta los que incluyen una barbaridad de minutos y navegación prácticamente libre.
Cuando uno llega a su límite hay dos opciones: se corta el servicio en tanto no se recargue, esperando a la fecha de corte y reinicio de la tarifa, o se cobra por megabites a granel que, sabemos, resulta altamente costoso.
Todos los que tenemos plan de navegación paramos un “reparo” con la última factura, porque ahora no enviaron el mensaje que están obligados a emitir, y los costes se duplicaron prácticamente, y eso lo dicen los miles de usuarios que resultaron afectados.
En ese sentido, hay que aplaudir la labor de la Procuraduría Federal del Consumidor que tiene a su cargo en la entidad Felipe Garza Narváez, y que aplicó sanciones de suspensión de actividades en varias ciudades de la entidad: bueno fuera, sinceramente, que les cerraran el negocio y les obliguen a ser honestos, a no cobrar de más y a no abusar del cliente.
Si usted habla al teléfono para atención, luego de una y mil opciones le contestará un pobre muchacho o muchacha disfrazados de “ejecutivos” y le dirán que no se puede hacer nada “porque el sistema no lo permite” o alguno de esos burdos y estúpidos pretextos.
Lo mismo: pésima atención.
Hay que destacar dos cosas: la denuncia en redes sociales que ha resultado un buen golpe para que la autoridad atienda, así como las denuncias que se hicieron directamente en la Profeco, y también, la reacción de la autoridad: Profeco está actuando en defensa de los clientes y hay que aplaudirlo, aunque es su trabajo, ya que para ello les pagan.
El monstruo de Carlos Slim parece que ha topado con pared en la serie de abusos que ha estado cometiendo con millones de usuarios que, a veces no pretendemos hacer alegatos ni demandas porque implica una gran pérdida de tiempo, y no nos resuelven finalmente.
Ya tuvimos una experiencia hace años que se tuvo que resolver más por el golpe mediático que el legal.
Parece que ahora sí meterán en cintura a estos señores que han abusado de los usuarios y cambiado tarifas y planes a su antojo.
Igual sucede, como sabemos, con Iusacell o Nextel; pareciera que Movistar es la que menos quejas tiene, o se escucha mucho menos.
El caso es que hay que perder un poco de tiempo, y hay que ir, para denunciar estos abusos: exigir la devolución inmediata de nuestro dinero cobrado malamente, y hacer que estos… cumplan con los contratos que nos vendieron, y que no nos engañen más.
Ya no estamos para engaños de este tipo, sinceramente, y es hora de hacer algo serio, no nada más gritar en el vacío. Ayúdenos y ayúdese: hagamos cadena de denuncias contra estos abusos.
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