Todas las administraciones públicas de cualquier rincón del mundo, o casi todas, tienen sistemas de fiscalización que les obligan a rendir cuentas ante sus gobernados: “yo te doy dinero para que hagas y deshagas, lo menos que debes hacer es decirme en qué lo utilizaste” sería la máxima a aplicar.
Tamaulipas no está exento a esta máxima, y el presente período de sesiones en el Congreso local será fundamental por dos aspectos básicos: saber en qué se gastó el dinero aprobado hace un año, y autorizar los montos y rubros a emplearse en el próximo ejercicio fiscal.
Los diputados tienen una importante labor que desarrollar: sin colores ni orientaciones malsanas, deberán hacer el análisis correspondiente de las cuentas públicas para dar su visto bueno a nombre de todos nosotros, o canalizar a las instancias correspondientes los documentos que consideren no cumplen con lo elemental en ese sentido.
El presidente del Congreso, Ramiro Ramos Salinas sabe de la importancia de este proceso que no es menos que otros, ya que la labor que han desarrollado a través de su gestión ha sido empleada para los fines más convenientes, sean los de aplicación de sentencias para donaciones u otras cosas, para establecer los cambios pertinentes en las leyes actuales u otro tema relacionado con la aprobación del que suponemos es el máximo órgano de dirección del Estado.
Dicen que hay que ser incrédulos en materia de revisiones aunque es importante destacar que no podemos pensar únicamente en aspectos negativos, porque entonces nunca veremos las cosas que sí se llevan a cabo pese al pesimismo de muchos enemigos del progreso que fundamentan en su ideología política la única forma de sobrevivir.
Y también deberán atender la vigilancia sobre aquellos que ya han comenzado a hacer campañas electorales al margen de la ley; cierto, hay un tribunal electoral y más, pero el Congreso local no puede sustraerse a la aplicación de la ley y vigilar que se haga las cosas conforme a derecho.
Las bancadas de todos los partidos políticos preparan en grupo sus estrategias para defender o pretender cambiar las iniciativas que llegan, y hay que destacar que lo han llevado a cabo en el marco de un gran respeto a los ciudadanos, que finalmente, es a quienes representan.
Cierto, la imagen es poco positiva, pero palpamos en el ambiente que cada vez la gente cree un poco más en ellos, y entonces se está logrando uno de los objetivos que era el de dignificar la función de los legisladores en base a su trabajo y no a otras cosas.
Hace unas semanas estuvo Ramiro Ramos en la ciudad de México buscando contactos y enlaces que dejen beneficios a nuestro estado. Coincidió con funcionarios de la administración de Egidio Torre Cantú quienes también iban a tocar las puertas para lograr que haya más beneficios para Tamaulipas que, finalmente, es lo que nos interesa a la gran mayoría.
Y el presente proceso lo deberá vivir el Congreso del Estado de Tamaulipas de manera muy comprometida e intensa, porque de éste dependerá en gran parte lo que se haya hecho y su manear de justificarse, pero también lo que se llevará a cabo, rubros y demás, que permitirán a los ciudadanos tener una idea de donde quedará el dinero que dejamos en distinta escala a base de tributos fiscales y otros ingresos como multas y derechos.
Ya están las comisiones trabajando para tal efecto y lo saben los legisladores: de estas semanas de trabajo dependerá la imagen que pudieran tener, y si alguien aspira a ocupar un cargo de elección popular, debe entender que la mejor campaña es la que no tiene fecha de inicio ni final, y se llama: Trabajo que, acompañada de buenos resultados, ofrece la posibilidad de un triunfo contundente y razonado de esos personajes anónimos que reciben en cada acción el beneficio de la obra o servicio que hacía falta.
Es pues, una gran oportunidad para reivindicar aún más la función de los diputados tamaulipecos.
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