El llamado marketing político ha cambiado mucho en los últimos años: hoy, algunos comunicadores y no tanto consideran que la mejor forma de hacer una campaña penetrante y efectiva es la estructuración de acciones de difusión a través de las redes sociales e Internet, que no es lo mismo, porque las redes sociales son consideradas dentro de esos recursos que existen para facilitarnos la información y tener la retroalimentación tan necesaria en estos menesteres.
Tiene, como todo en la vida, sus pros y sus contras: resulta atractiva porque llega hoy en día a todo público; cuando iniciaron su auge, las redes sociales podríamos decir que eran empleadas por jóvenes y niños y uno que otro ni tan joven, ni tan niño, que por cuestiones obligadas lo tenía qué hacer.
Así entramos algunos comunicadores: casi por obligación, por fuerza, porque era el futuro: hoy son el presente y no sabemos si serán el futuro, porque el vertiginoso paso tecnológico no nos permite predecir siquiera lo que habrá en 2015.
Y la Internet, la red de redes, aparte de lograr el objetivo de las redes sociales tiene un poco más de resultado en otro tipo de acciones no únicamente de comunicación o difusión: tienen un objetivo común pero distinto, para explicarnos sin hacerlo, o como diría el Filósofo de Güemes.
Es de esta forma que a través de uno de sus apéndices el Partido Revolucionario Institucional ha establecido una serie de estrategias, encabezadas por José Angel Cárdenas Castillejos y asesorada por muchachos que tienen la experiencia necesaria en estos menesteres que, finalmente, nunca será suficiente y lo saben.
Las redes sociales permiten a un grupo importante de personas obtener los mensajes de esos recursos existentes, pero que hemos dado de alta en nuestros contactos antes de ello: de otra forma, se antoja difícil, a menos que uno de nuestros “amigos” quiera compartir el texto, recurso o información.
Y los partidos saben que deberán impulsar este recurso, aunque no deben confiarse en que una serie de “Tuits” o un par de selfies en línea serán suficientes.
Todavía a estas alturas de la vida, la mejor campaña se fundamenta en el trabajo y la presencia física: cuando la gente saluda a su candidato o está en contacto con él, logra el resultado más impactante en las urnas que, finalmente, es el que interesa, porque sin él simplemente nunca llegarían al cargo.
Los recursos deben medirse adecuadamente: un caso concreto lo podemos ver con instancias de gobierno actuales y la poca trascendencia que han tenido como tales en las redes sociales: solo vemos lo que la gente publica de ellos, y por lo general son quejas, aspectos amarillistas y esas cosas que poco o nada buen dejan a los demás.
No sabemos qué piensa o pensaba algún candidato, porque sus expertos consideraron que solamente había que subir el tradicional y poco comprensible, nada aceptable boletín de prensa, en el que las frases trilladas abundan y los trucos de redacción e imagen salen a relucir.
Hoy se necesita otra cosa más importante en las campañas on line, y eso deben establecerlo los expertos de cualquier sitio donde busquen ganar una candidatura y una elección.
No solamente hacer el espacio y pedir a “sus” contactos darle “like” y ya: si realmente quieren aprovechar los recursos que la tecnología ha puesto a nuestro servicio, tienen la mejor oportunidad, pero no deben olvidar su presencia en medios como la radio, televisión y prensa escrita, que tienen un público definido y cautivo que, a pesar de que los años se llevan todo, siguen siendo importantes para un grupo significativo de la población.
Muchos de nosotros nos convenceremos sin comentarios “on line”, porque además tienen poca credibilidad si no se hacen los ajustes pertinentes.
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