Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Hace un año Fernando Aguirre llegó a Nuevo Laredo desde Tlacotalpan, Veracruz, con la idea de deleitar a los habitantes de la ciudad con sus coplas y versos bien entonados al son jarocho, y como acompañantes su esposa, dos hijos y una vieja arpa de madera.
Tiene 28 años de edad, y como buen vecino de Alvarado, si lenguaje, al igual que sus coplas, están bien nutridas de versos y frases que riman al son de quien las pida.
Delgado, vestido con una percudida guayabera, un sombrero que era blanco y que denota un uso intermitente, Fernando cuenta que el primer día que llegó a la ciudad, un 4 de marzo, se ubicó en una vivienda que rentó en la colonia Lomas del Río.
“Salí a una tienda a comprar algo, eran como las 9 de la noche, cuando unos hombres me secuestraron y me encajuelaron. Tenía cinco mil pesos y me los quitaron, además de dos celulares”, comenta con enfado pero buen sentido del humor.
Dice que cuando se dieron cuenta que no era delincuente, luego de haberlo golpeado le dijeron: “Nosotros no le hacemos daño a la gente de bien, pero ya me habían partido la madre”, expresa.
Pero señala que se portaron bien, ya que después del secuestro y de la golpiza, con un buen sentido del humor dice que lo dejaron en el mismo lugar en el que lo habían levantado.
De su música, dice que en el norte del país las coplas y la música jarocha no son muy comunes, por lo que decidió dedicarse a tocar su envejecido instrumento en las calles, en restaurantes, cantinas, bares y lugares en donde le permiten hacerlo, para ganarse un poco de dinero.
Añade que la música y el son jarocho es muy apreciada por los extranjeros, y con conocimiento, menciona que a pesar de que el arpa es indispensable en la música de Veracruz, su origen radica en Paraguay.
“Por eso es que se ha dado mucho este instrumento en la música clásica y la sudamericana. Y hay gente que lo ha explotado en ese sentido, ¿no?”, señala.
Pero el estilo que la da Fernando a la música jarocha, y en especial, cuando toca este peculiar instrumento de cuerdas, y lo combina con versos propios hasta acoplarlo al personaje, acontecimiento o situación que se le ocurra, lo hace con tanta gracia que no se nota cuando la prosa la convierte en verso.
A Fernando ya lo han invitado a algunos lugares para tocar y cantar, lo que le ha detenido en su retiro de la ciudad y aunque es coplero callejero, no se queja porque menciona que le ha ido bien en lo económico, lo que le permite sostener a su familia.
“Aquí en Nuevo Laredo mi trabajo ha sido muy apreciado, aunque hay algunos que no lo valoran, pero la verdad esta gente me ha dado más de lo que esperaba”, señala.
Adelanta que el jaranero se ha perdido mucho, sobre todo en el norte del país, a pesar de que este estilo musical es bien apreciado en el centro y sur de la República.
Como buen colplero y jaranero, comenzó a tocar su instrumento, y sin pensarlo acopló sus versos a personajes de la política, del periodismo y de situaciones comunes.
Menciona que quienes lo contratan lo ubican en el número de teléfono 2881193802, o en el domicilio ubicado en la calle José de Escandón 1715, esquina con Coahuila.


