Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Un grupo de ciudadanos inconformes por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, se reunieron en el monumento a la madre, ubicado entre Paseo Colón y Reforma en esta frontera, para colocar una manta, 43 fotografías, 43 veladoras, y tomar la palabra para exigir al gobierno federal la aparición de esos estudiantes ¡vivos!
Al filo de las 19:30 horas, uno a uno, en pequeños grupos, en parejas y con sus hijos, fueron llegando al emblemático monumento, el que en ese momento representó simbólicamente a las madres desesperadas que aún buscan a sus hijos desaparecidos desde el 26 de septiembre.
“¡Se los llevaron vivos! ¡Los queremos vivos!”, fue la consigna del grupo integrado por hombres y mujeres valientes que se atrevieron por tercera ocasión en 15 días, salir a las calles para realizar este reclamo a las autoridades.
Rogelio González Santillán, maestro jubilado, tomó el altavoz y con voz firme y segura, dijo: “…tenemos 43 estudiantes normalistas desaparecidos. Da coraje que todo el país está ardiendo en paros de estudiantes de todas las universidades, y nuestra ciudad permanece indiferente”.
Luego vino el reclamo: “¿Dónde están los normalistas de Nuevo Laredo?, ¿Dónde están los estudiantes de la Universidad Autónoma de Tamaulipas?, ¿Dónde están los estudiantes del Tecnológico y de todas las prepas de Nuevo Laredo? Ellos son los que deberían estar al frente pidiendo al Estado y al gobierno que aparezcan esos 43 jóvenes”.
Por momentos sus palabras solo fueron acompañadas por el leve viento que en ese momento soplaba en dicho crucero, y por el agua al caer de una pequeña fuente al pie del monumento, ya que el silencio invadió el ambiente, enrarecido horas antes por el descubrimiento en Iguala, Guerrero, de 9 fosas clandestinas en donde presuntamente había cuerpos, mochilas y utensilios escolares, sin que ninguna autoridad lo haya confirmado o desmentido.
En seguida tomó el altavoz Oliver Gurría, y de igual manera hizo el reclamo con vigor, como si entre los 43 estudiantes estuviera un hijo, suyo o el hermano de algunos de quienes integran este pequeño grupo.
Leyó la carta de un estudiante que la escribió de manera dramática, como si hubiera estado en el momento de la desaparición. Sus palabras dolieron porque penetraron quizás en el corazón de muchos de los allí presentes.
“…tal vez nunca nos conocimos en persona, pero ya te he visto. Te vi en el cartel junto a 42 compañeros desaparecidos…te vi en el llanto de tu madre…en la indignación de tus amigos que exigen justicia. Te vi en la esperanza que tiene tu padre de que regreses con vida…”, relató.
Mientras se decían palabras y discursos, algunas de las pequeñas veladoras eran encendidas por las también pequeñas manos de los niños que acompañaron a sus padres a este simbólico y emblemático homenaje a esos 43 estudiantes, y por eso fue el reclamo, “¡Porque los queremos vivos!”