El Buen fin

Quien tiene negocios sabe de alguno de ellos y su manejo, entiende por qué programas como el denominado “Buen Fin” están causando un impacto positivo en nuestro país, y específicamente en la ciudad, donde la dirigente de los comerciantes organizados, Elba Benavides Treviño aclara que ha logrado superar las expectativas: informa que el tradicional día de Acción de Gracias estadounidense ha sido afectado seriamente por la falta de compradores, quienes decidieron gastar sus pesos en tierra azteca.
Cierto: muchos de nosotros corríamos a los Estados Unidos de compras por dos razones fundamentales: el precio más bajo y la garantía de calidad en los productos, sabedores que los fraudes en ellos son castigados muy severamente en el vecino país del norte, razón por la que no nos engañaban con las ofertas; en nuestra tierra vivimos muchas veces ofertas simuladas, como el caso de aquel shampoo que costaba 60 pesos, y en días de oferta decía: “Oferta, de 100 pesos a 59.90”. Típico, y muchos sabemos que era cierto, y a veces sigue siéndolo.
En ese sentido, los comerciantes se han puesto la pila y ofrecen mercancía de calidad, aunque se cuele mucha originaria de China con un estándar de productividad cero, pirata y mal hecha. La mayoría de lo que nos ofrecen es de marca conocida o prestigiada por su calidad, y los precios ahora son más competitivos.
Están acabando los comerciantes que querían en un solo cliente sacar el día y la renta, todos los gastos y su comisión. Hoy, muchos piensan que vender más barato les permitirá tener más flujo de clientes potenciales y por consiguiente, un mayor número de ventas, incrementando su ingreso con la técnica de “goteo” y no del “chorro” único, que era lo que nos pasaba.
Hay que buscar, y en ese sentido, Felipe Garza Narváez, delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor hace el llamado a los ciudadanos para que chequen bien las etiquetas y sepan qué están comprando, es decir, “que no le den gato por liebre” y se fije muy bien en las tradicionales “letras chiquitas” que tienen por lo general acuerdos abusivos y a favor de los fabricantes.
Es necesario reconocer la labor de la Cámara Nacional de Comercio en Victoria por la labor que hacen, y la solidaria acción de muchos de nuestros conciudadanos, quienes han optado por dejar su dinero en la caja registradora de un tamaulipeco en lugar de hacerla más grande en las cuentas en dólares, como antaño.
Pero eso tiene una consecuencia, porque además, los que compramos en tierra mexicana podemos solicitar factura y en ciertos momentos deducir los impuestos, lograr incorporar a las declaraciones fiscales el importe de lo que antes comprábamos en la Unión Americana.
Y la Canaco Victoria sigue exhortando a sus afiliados a comprender la importancia de cada cliente, porque finalmente, todos somos la parte que ellos buscan para seguir existiendo.
Cientos –quizá miles- de negocios, por ejemplo, en España, han cerrado por una crisis económica muy fuerte. Igual sucede en otros países y en los Estados Unidos también, víctimas de la recesión y de un comportamiento positivo del comercio mexicano.
Buena noticia, sin lugar a dudas, porque todos necesitamos buscar como extender nuestro presupuesto que a veces se acorta por la inflación, pero con actitudes de esta naturaleza todos ganamos, absolutamente todos.
Si nosotros demostramos al comercio organizado que podemos ser solidarios, seguramente ellos lo harán de la misma manera y nos ofrecerán calidad y mejores precios, que es lo que busca cualquier consumidor, porque no nos gusta a nadie tirar el dinero, y eso es algo más que lógico.
Qué bueno que haya actitudes de esta naturaleza, qué bueno que el comercio sea solidario con nosotros, qué bueno que entendamos que si crecen ellos, hay más dinero en la ciudad, y por ende, mejores parámetros de vida que nos permitirán estar viviendo mejor que hoy.
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