Maratón lasallista

Cuando alguien piensa que ya todo está escrito en su ámbito de competencia, siempre surge algo nuevo que nos permite tener interés por seguir investigando o instrumentando para lograr más éxito aún.
Con la celebración del Maratón de la Universidad La Salle, llevado a cabo por en el Campus Centenario de esta casa de estudios, y donde participaron jóvenes estudiantes de la licenciatura en idiomas y relaciones públicas, recordamos aquel sistema de Baden Powell, fundador del los Scouts en el mundo, y que instrumentó el método de “aprender jugando” a muchachos y niños que recibían instrucción casi militar de una manera ágil y divertida.
Así se lleva a cabo este primer maratón de conocimientos entre la comunidad lasallista, y la verdad, por lo que fuimos enterados y vimos, ha sido un éxito porque constituye en primera instancia una nueva opción para demostrar los conocimientos y para desarrollar el espíritu de competencia, el gusto por mejorar y una de las premisas fundamentales: la convivencia, que se pierde día a día sin que haya muchas acciones tendientes a mantenerla dentro de nuestras prioridades de relaciones humanas.
Hay que destacar la tarea que implica preparar una actividad de esta naturaleza, porque si usted recuerda el famoso juego que lleva ese título, recordará que lleva una serie de preguntas sobre conocimientos el tema en especial, en este caso, sobre la currícula de la carrera de referencia, y por otra parte, el estar pendiente de que pueda ser ágil, divertido y útil, que ara eso es que se organizan este tipo de eventos extracurriculares, cuya validez la otorga cada uno de los participantes, avalando la acción como positiva o dejando a un lado el esfuerzo que no represente algo digno de mención.
El caso es bueno, y sinceramente, quienes organizan este tipo de eventos tienen que sentirse muy orgullosos de su capacidad organizativa, de su ánimo por ofrecer cosas distintas en aras de lograr y propiciar un sentido más crítico, un mayor conocimiento y muchas otras virtudes que vienen a la par con eventos académico-recreativos de este tipo.
Los mejores métodos, comprobado está, tienen que ver con la perspectiva en que se reciben, y la verdad sea dicha, cuando hay alegría y espíritu de juego se nos hace más fácil, porque el ambiente es más propicio para recordar y hacer mejoras.
De fuente primaria sabemos el esfuerzo que implicó el evento y no quisimos dejarlo pasar desapercibido; cuando alguien se esfuerza por mejorar u entorno, por ofrecer calidad ya algo diferente que contribuya a mejorar a esa perueña comunidad de la que forma parte, lo menos que debemos hacer es aplaudir y reconocer el esfuerzo realizado, pugnando que cada día haya más gente deseosa de cambiar estrategias en aras de mejores resultados.
Insistimos: es motivo de gran orgullo el saber que detrás de este esfuerzo hay trabajo de mucha gente, especialmente de quien coordinó el esfuerzo y merece todo el reconocimiento que, en su momento, entregaron los jóvenes estudiantes para destacar su entrega apasionada al trabajo, a la actividad que desarrolla con tanto amor y deseo de agradar a los demás, de dejarles algo por qué mejorar cada día.
Cierto, nos sentimos orgullosos cuando sabemos los resultados a un gran esfuerzo, y aplaudimos a las autoridades de la ULSA Victoria por darse el lujo de tener este tipo de acciones que, seguramente, impactarán muy positivamente en cada uno de los jóvenes que ahí acuden para prepararse y tener herramientas necesarias, con las que enfrentarán su futuro, sus retos… sus vidas en general.
Enhorabuena para la comunidad lasallista por esta oportunidad. Ojalá nos den más noticias de este tipo, que buena falta nos hacen a la sociedad.
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