Seis personas mueren, 25 resultan heridas y 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa desaparecen en ataques a tiros de la policía de Iguala y el grupo criminal Guerreros Unidos; así de resumidos y frívolos deambulan comunicados, títulos y demás mercancías pero ningún tipo de tinta, por más cara que sea ésta, puede palpar la pesadilla por la que atraviesan en estos segundos, sí, en este instante, los padres, amigos y conocidos de los que sufren y sufrimos en México la consecuencia del desgarramiento del valor fundamental, del “amor”.
La Real Academia Española encasilla el concepto de amor, diciendo que éste es solo un “sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”; también formula que es un “sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.”
En un breve ensayo elaborado por Margarita De la Cruz Carmona, se dice que el amor es más que eso y es que el amor es un valor que impera entre las naciones y entre todo ser del universo, es un valor que, por más lejano que esté un objeto, o por más pecaría que sea una situación, éste (el amor), palpitará e imanara (SIC) del cuerpo, del alma; como dice (Erich) Fromm, “el amor es una actividad, no un afecto pasivo; es un estar continuado, no un “súbito arranque”.
El pleno amor lo podemos ver desde las tribus de chimpancés, las golondrinas que gustosas vuelven a su nido, así como de aquel padre en Ayotzinapa que trabaja arduamente sólo por su amor incondicional hacia su familia y el mismo y que hoy espera intranquilamente la llegada de su hijo; no cabe duda que el amor es un estado universal pero que a pesar de todos los intentos.
Es un valor que día a día está pasando de ser un fuego abrazador a unas simples cenizas sin sentido que el viento mueve a su gusto; pero a quien culpar de esta extinción, y será acaso que sólo en nuestro país se vive tal injusticia (hablando claro de lo sucedido en Guerrero), creo yo que no, pues todo apunta a que en la tierra, los humanos estamos pasando por una crisis de amor jamás antes vivida).
Como dice Fromm: “toda nuestra cultura está basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercambio mutuamente favorable; la felicidad del hombre moderno consiste en la excitación de contemplar las vidrieras de los negocios, y en comprar todo lo que pueda, ya sea al contado o a plazos; el hombre (o la mujer) considera a la gente en una forma similar”, al grado de que vemos hoy que la gente acepta por 300 míseros pesos quitarle la vida a su semejante; entonces si impera el consumismo ¿dónde queda el amor?
La joven De la Cruz Carmona agrega en su escrito: pero cómo reconstruir un valor tan gigantesco, pues con pequeños gestos de amor mismo (por pequeño que este pueda parecer, esta es la fórmula); como dice la periodista Denise Dresser, que es mucho mejor para el pueblo, el vivir siempre con el optimismo (valor que hace maravillas en tiempos como estos); “…quizás a personas como a mí nos tachen de idealistas y románticas, pero prefiero eso al conformismo…”
“Prefiero encender una vela que maldecir en la obscuridad…” y eso es lo que nosotros como pueblo debemos tener en mente, el preferir trabajar con amor, luchar con amor, vivir con amor, darlo todo por el amor…sabemos que la tarea de cambiar a México, de inyectarle amor, no es una “carrera rápida” ni mucho menos fácil, como diría Dresser…es un maratón, que si no empezamos hoy, va a tomar mucho más tiempo (el cambio), si no hacemos nada, efectivamente, no pasará nada…
Pero pese a todo debemos seguir creyendo y amando nuestro patriotismo (no ese patriotismo sindical, derecha, izquierda, verde, azul) debemos mirar más allá de “esos hombres cínicos varados en los Pinos y en Iguala”; no encasillarles la total culpa a ellos de lo pasado en septiembre, ni formularnos en la cabeza que quitando a un mandatario de su silla y poniendo a otro se resolverán nuestros problemas, pues caeríamos nuevamente en los vaivenes políticos, de los que el escritor Íñigo Fernández nos mencionó como parte de la historia de nuestro país en la etapa posrevolucionaria…
Por eso mismo, debemos apuntar hacia una reorganización social pero también debemos tener presente de que debemos permanecer juntos, porque el amor se desarrolla y toma sentido si es compartido (aunque sea con uno mismo), por ello necesitan los activistas, que luchan por que no quede como sólo otra memorial fecha lo ocurrido en septiembre, voces de amor …”voces de alerta, de progreso, de esperanza, voces para pelear contra el miedo, la impunidad, el abuso, el ejercicio arbitrario del poder, contra el río de fatigas”.
La estudiante de la Licenciatura en Ciencias Sociales, en la UAM de Ciencias, Educación y Humanidades (de la UAT), concluye: necesitan que actuemos con amor, porque el amor es la chispa misma de lo asombroso, de lo espectacular que desintegra lo imposible y lo vuelve humano… porque estos normalistas estando llenos de amor y espíritu decidieron expresar su inconformidad y demandas, por lo tanto como nación no queda más que agarrar su estandarte y seguir luchando…
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