Se dicen muchas cosas acerca de los días que conocemos hoy como “Buen fin”, creados en el sexenio de Felipe Calderón como una medida para incentivar el consumo en el país de diversos productos, aunque se ha ddo especial énfsis a electrodomésticos, lo que ha llevado a algunos escépticos e incrédulos del sistema a pensar que es una estrategia común de quienes los comercializan con las autoridades, porque, o puede venir cambio de sistemas de televisión y hay que sacar los remanentes viejos, o de plano, porque quieren que estemos aprovechando una supuesta ganga en precios que realmente no lo es tanto.
El caso es que el Buen Fin ha tenido eco al menos en la capital tamaulipeca: hemos visitado varias tiendas en todos aspectos: como acompañantes, clientes o usuarios y como observadores, y hemos visto una importante cantidad de personas que acuden a las mismas.
Nos ha llamado mucho la atención la imagen de gente entrando como torbellino en varias tiendas del Distrito Federal y saliendo con una o varias pantallas de diversos tamaños, como si fuera el único día en que se ofertarían.
El caso es que el comercio organizado espera recaudar poco más de 300 mil millones de pesos en compras de todo tipo, lo que pese a algunos agoreros de la tragedia se puede cumplir, según –insistimos- lo que observamos el viernes y sábado en la ciudad.
La Procuraduría Federal del Consumidor ha lanzado la voz de alerta para que no caigamos en engaños, que cuidemos nuestro dinero y no gastemos a lo loco, porque nos dejamos llevar en muchas ocasiones por los precios de artículos que probablemente no necesitábamos con la premura con que los vimos en oferta. El Buen Fin es una estrategia publicitaria y así lo hemos de ver, y nada más.
No es precisamente una estrategia para incentivar la productividad en México porque los empresarios y comerciantes no son sujetos de descargas fiscales o descuentos en su tributación al Estado; tampoco es algo que mueva a alguien a dar de sí a los demás por el privilegio de entregar.
No. Sabemos que tiene connotaciones comerciales y no hay que ser muy analítico para entenderlo. Fue una estrategia que ha funcionado pero que deja también algunos problemas a quien no sabe administrar sus recursos, pensando que las ofertas y gangas que hay en estos días serán las únicas en su vida.para tranquilidad de muchos de nosotros, vimos mucha vigilancia en las tiendas de autoservicio, proporcionada por elementos militares en vehículos tanto del Ejército como de la Policía Estatal o Municipal: un poco de todo para tratar de vitar actos de rapiña en los estacionamientos de estas tiendas.
La Cámara Nacional de Comercio en la ciudad espera que haya importante flujo de recursos para que se pueda reactivar la economía local. Aunado a la campaña de referencia, tenemos la que nos motiva a comprar en tiendas locales, consumir lo que se hace o elabora, comercializa o gestiona en la ciudad, y que el recurso se quede entre nosotros, que finalmente, es lo que a todos conviene por donde lo veamos.
Entendemos la preocupación del comercio organizado por elevar sus ventas, dado que los índices de inseguridad que han disminuido un poco también han hecho estragos en sus ingresos, y, finalmente, el comercio juega un papel muy importante en la economía local, de ahí la importancia que tiene este tipo de eventos, sobre todo, cuando se procura incentivar lo que es más nuestro que nada.
Los cuerpos de seguridad reportan un importante flujo de virtuales o potenciales clientes a las tiendas y las calles donde se congrega la mayor parte del comercio, y suponemos que seguirá de la misma manera hasta el día 17 que dura el evento comercial impulsado por el gobierno federal, y apoyado por otras instancias oficiales, comerciantes organizados y en general, la ciudadanía, ávida de comprar para paliar un poco, aunque sea con bienes materiales, el gusto de estar aún aquí.
Comentarios: [email protected]