En sus memorias Roberto Gómez Bolaños cuenta que cuando ideó el personaje de “El Chapulín Colorado” lo hizo inspirado en el sentido de ofrecer a los niños un héroe autóctono desprovisto de los poderes sobrenaturales que tenían los héroes de los comic estadounidenses como “Superman”, “Batman” o “El Hombre Araña”.
La fuerza y poder del “Chapulín Colorado” radicaba precisamente en sus temores, miedos, debilidades y torpezas de las cuales en forma valiente y decida superaba los desafíos y aventuras de peligro en las cuales se interponía.
Era el arquetipo de un héroe humano, consciente de sus limitantes, dominado por su debilidad y temor a enfrentar los peligros, pero que los enfrentaba con arrojo y con una dosis sencilla de humanidad, comprensión y sentimientos que los héroes “gringos” carecían.
En sus aventuras “El Chapulín Colorado” era la antítesis del héroe superpoderoso y que no temía a nada, por el contrario era cobarde, torpe y solía confundir con sus refranes que decía en forma tergiversada: “No por mucho amanecer temprano, se caen las hojas”, “Buena la idea es esa”, como decía.
Se sobreponía a sus temores y enfrentaba a los villanos a los cuales vencía movido por su valentía inspirada en el miedo. Fue sin duda el héroe de muchos niños y jóvenes que entendieron a un héroe de carne y huego, lleno de dudas, miedos, debilidades, pero con un corazón más grande que el de su disfraz.