Marciano Aguilar Mendoza

Una muy triste noticia nos causó una serie de sentimientos encontrados: la pérdida física de un hombre cuya personalidad le llevó a ser inolvidable para muchos, ejemplar para otros tantos, pero lo cierto es que Marciano Aguilar Mendoza ocupa un lugar en la historia de Tamaulipas de manera distinta a la que nos tenía acostumbrados.
Conocí a Marciano en los años aquellos en que Victoria era una aventura personal y profesional, lleno de sueños y proyectos que hoy han cristalizado. Marciano formó una familia muy singular: sus integrantes son gente de bien y eso solamente se bebe –se mama- en la casa, donde hay ejemplo y la energía para educar a los hijos de una forma adecuada. Así fue Marciano con sus hijos, y hoy en día, todos son gente de bien, y eso lo sabemos todos.
Como diputado local también tuvo una importante gestión así como también como líder agrario, por lo que este jueves se llevó a cabo un homenaje de cuerpo presente en el edificio que ocupa la Liga de Comunidades Agrarias, junto al Paseo “Pedro J. Méndez”, en una de las zonas más especiales de Victoria, nuestra capital y el hogar de los Aguilar, donde Marciano dejó una huella imborrable.
Recordamos los muchos momentos vividos con quien hoy ocupa un sitio dentro de los grandes tamaulipecos que forman ese grupo de los inmortales. tuvimos oportunidad de entrevistarle una y cien veces; Marciano siempre tenía una buena opinión, información o dato para la nota del día, o para el comentario.
Duele saber que gente de esa calidad humana parte de este mundo, sin embargo, es natural lo que acontece: cuando uno deja su huella a través de los años es llamado para comenzar a labrar un nuevo camino en el mundo de los inmortales, de los que están en un sitio que no se olvida por miles de personas y son de esos tamaulipecos brillantes, ilustres, pero sobre todo, humanos, que es, era y fue la característica más importante de Marciano Aguilar Mendoza, a quien conocimos también con el sobrenombre de “Chanito”. Siempre hubo una buena cara, una sonrisa, un comentario o una palmada de efusividad.
A Marciano hay que aprenderle muchas cosas, sobre todo quienes ostentan estos cargos de liderazgo campesino, porque Marciano no tuvo esas ínfulas que hacen odiosa a la gente, ni ese ejército de guaruras y “camionetonas” a su servicio. Nunca perdió piso, por decirlo de otra forma, e insistimos en que ese ejemplo lo tomaron sus hijos, magníficas personas que hoy seguramente se sentirán orgullosos y orgullosas de haber formado parte de esa especial familia, cuyo guía ocupa un sitio en otro lugar especial, con gente especial, y en un ambiente también, muy especial.
Hoy descansa el líder agrario cuya capacidad de gestión quedó puesta de manifiesto muchas veces, y de ello tienen constancia miles de tamaulipecos que se acercaron en su momento y lograron el apoyo que buscaron una vez, pero que por alguna razón no se les pudo ofrecer. Marciano es de esas personas que no se van a olvidar fácilmente, menos hoy en día, cuando tenemos una carencia de auténticos líderes de nuestra gente, de dirigentes cuya capacidad humana sobresale de las demás virtudes o capacidades posibles.
El homenaje a Marciano Aguilar no es más que un acto de justicia para quien supo ganar el afecto y admiración de miles de personas en su entidad y fuera de ella. Le apreciamos y nos ha dolido su partida, sin embargo, entendemos que todo tiene un principio y un fin, y todos tenemos ese principio en el hogar paterno, y un fin. Donde nuestra labor concluye.
El principio de Marciano estuvo lleno de valores humanos, y su trayectoria se inundó de éstos, y para mejor constancia, sus hijos, que son la herencia de un magnífico ser humano.
Descanse en paz, don Marciano Aguilar Mendoza. Tamaulipas está triste por la pérdida.
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