Las prioridades de Etienne

No cabe duda que con el inicio del ciclo escolar 2015-1 en la Universidad Autónoma de Tamaulipas han comenzado a vislumbrarse una serie de alternativas de desarrollo para Tamaulipas, pero también, para los que conformamos el cuerpo laboral de la máxima casa de estudios tamaulipeca.
El rector Enrique Etienne Pérez Del Río ha apostado por la excelencia como lo hicieron algunos de sus predecesores: hoy, la UAT tiene un camino muy interesante que recorrer en ámbitos tan destacados como suele ser la investigación que, a pesar de los muchos recortes presupuestales que sufre en todos niveles, sigue siendo la vena donde corre la mejor sangre universitaria: hay innovación de toda índole, aplicación del conocimiento y promoción del mismo en diversos puntos del mundo, aunque a veces batallamos para poder hacer estos recorridos en aras de compartir lo que hemos alcanzado con otros investigadores del orbe.
No hay duda que se ha apostado entre otras, a una carta myy importante y comenzamos a ver frutos de interés para todos.
La UAT crece y cambia su fisonomía y ahora se convierte en una institución donde la exigencia sufre cambios radicales que a muchos no gustan, pero que seguramente nos ubicarán en mejor lugar dentro del ranking mundial de la investigación en varias de las disciplinas donde hay injerencia académica.
Estamos formando mejores universitarios y muchos lo saben aunque haya quien se encargue de hacer mala fama a la Universidad tamaulipeca: no es por ese lado por donde nos debilitarán, sino por el contrario, nos harán más fuertes porque queremos seguir creciendo y aportando a la sociedad un poco más de lo que nos entrega cada vez que hay recursos, porque hemos de recordar que las universidades públicas viven precisamente del dinero del gobierno, el que tiene su origen en gente como usted o nosotros.
El rector Enrique Etienne pone especial énfasis en este rubro y hay ya muchos resultados muy interesantes, sobre todo, con lo que viene llegando y renueva lo anterior, lo que existía, y no lo condena, pero sí lo ubica… lo mejora.
Por convicción, defendemos la acción de la UAT y nos congratulamos de formar parte de ella, donde se forjan los recursos humanos con la tecnología y conocimiento necesarios que nos permitan superar los tiempos actuales y ver hacia el futuro, que buena falta nos hace.
La verdad es que hay muchas oportunidades dentro de las escuelas de educación superior, pero la de la UAT es una realidad, por lo que se confirma la apuesta que ha hecho el propio gobernador Egidio Torre Cantú a la UAT, como la misma sociedad que ahora confía en los universitarios, los egresados de sus aulas.
El trabajo de Etienne se refleja poco a poco y han orden en diversos departamentos donde éste brillaba por su ausencia y presencia demasiado limitada: hoy en día tenemos muchos recursos de toda índole, solamente que ahora se encausan a sus tiempos y caminos, rumbos y destinos adecuados, a manera de que no yaya nada que distraiga la investigación, tema fundamental de las universidades no tamaulipecas sino de todo el mundo.
Mucho gusto nos da ver publicaciones donde egresados de la UAT tienen éxito allende las fronteras, y que siguen haciendo su lucha y triunfando. Hay quien se especializa en otros países o estados y regresa para solidificar la presencia universitaria en la sociedad en que nos ha tocado vivir.
Pero Enrique Etienne parece no entender el esfuerzo, o más bien, no se da por servido aún: nos pide aún más porque sabe que se puede y se debe dar, para justificar la presencia que tenemos en una sociedad que a diario demanda una mejor calidad de vida, la que parte de un punto donde el recurso humano es importante y tiene un papel protagónico especial.
Es la UAT de nuestros días, la que bajo la dirección de Enrique Etienne quiere cambiar al Tamaulipas de tiempos añejos.
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