Nuevo Laredo, Tamaulipas.- A pesar de que el número de migrantes que llega a esta frontera disminuyó con relación a años anteriores, la preocupación del obispo de la Diócesis, Gustavo Rodríguez Vega, se mantiene, debido a la situación de riesgo y vulnerabilidad en que se encuentra este grupo de personas desde el momento en que ingresan a territorio mexicano.
“Pero estamos atentos a lo que venga, ya que es un fenómeno siempre muy variante, y con todas las amenazas que les esperan a ellos, tanto en el camino y como por las dificultades para subir al tren, porque ya no lo pueden hacer, y ello ha provocado que su número disminuya”, comentó el religioso.
Reiteró que siempre estará al pendiente de brin darles atención a los que lleguen a esta ciudad, además de los que llegan expulsados de Estados Unidos.
Recordó que la semana pasada los obispos de la provincia del sur del país, se reunieron para deliberar sobre la problemática de los migrantes que ingresan a México desde diversos países de América Central y de otros países de Sudamérica.
“En la República hay 19 provincias eclesiásticas, y nosotros pertenecemos al Noreste del país. Ellos son los obispos que están en el extremo sur, y ese encuentro fue de los obispos de la frontera sur, también con los obispos vecinos, y fue una reunión muy importante porque ha habido una tradición de mucho tiempo de trabajo pastoral de migrantes en el norte”, señaló.
Debido a que por lo general los obispos del norte del país se han reunidos varias veces, mencionó que era importante que en el sur también lo hicieran, para coordinar sus actividades a favor delos migrantes.
Las cifras
De acuerdo a cifras de la Casa del Migrante de esta ciudad, en el 2013 fueron atendidos en dicho albergue 7 mil 263 personas, entre centroamericanos y mexicanos deportados de Estados Unidos, y la cifra es similar a la del año pasado, aunque en el 2014 la cifra de extranjeros disminuyó hasta un 34 por ciento.
De ese total, hasta noviembre del año pasado el albergue del sistema DIF municipal brindó atención a 310 niños y niñas, de los que 137 fueron extranjeros; y de ellos, el 70 por ciento llegó de Honduras, mientras que el 30 por ciento restante fue de El Salvador.