Entendemos que mucha gente tenga la posibilidad de crecer, de mejorar, de alcanzar un nivel superior al que tienen actualmente, aunque todavía no entendemos qué mide esos “escalones”: si el dinero, la fama, el prestigio o la personalidad de los seres humanos.
Hay quien a base de acciones fraudulentas alcanza niveles económicos muy superiores a los que ya tenía y siente que la sangre le ha cambiado de color: se piensan de “sangre azul” o “bordados a mano”, como dijera nuestra amiga reportera Jaramillo. El caso es que al ensanchar los saldos de sus cuentas sienten que el mundo les queda chico y comienzan a ningunear a los demás, olvidando sus orígenes, que tienen mucho que mostrar para avergonzar a cualquiera. El dinero mal habido no puede ser bueno, aunque proporcione satisfacciones múltiples, pues.
Y otros olvidan que los demás también tienen hambre, y caso concreto hoy es el de los miembros de un grupo de “selectos” ciudadanos que conforman el Senado de la República, que, en un acto “cívico congruente” según manifiestan, se bajan el salario insultante que tienen, en un increíble monto de ¡100 pesos!
Lo degradante es que hoy es qu3 su sacrificio les indica que, de ganar 117 mil 600 pesos mensuales, hoy ganarán 117 mil 500, para colaborar con la crisis del país; claro que no dijeron que les han aumentado ingresos por otros conceptos para “balancear” su sacrificio.
Dijeron que no habrá “cafecito y galletas”, box lunch y esas cosas también para ahorrar.
Es insultante un salario como el que se asignan ellos y los miembros del Congreso de la Unión y lo sabemos todos, pero es más grosero el que se burlen de la ciudadanía al bajar 100 pesos mensuales de si fabulosa dieta.
Realmente, si hacemos un balance de su trabajo vemos que no es para ganare lo que ganan y no merece una nación como la nuestra estar manteniendo a casi 700 mexicanos a todo lujo, incluidos diputados y senadores.
Nada grato resulta ver la forma en que viven nuestros políticos que abusan de los recursos teniendo vehículos oficiales a más no poder para su servicio personal: pagamos para que ellos tengan con qué ir por sus hijos a la escuela, al mandado y esas cosas tan degradantes que todos hacemos con nuestros recursos.
Vuelan al D. F. cuantas veces quieren con cargo al erario, y los miembros de esa insultante clase política lo hacen todos los días.
México no está para esos agravios. Debieran ser un poco inteligentes y ocultar al menos lo que están ganando, viviendo con honestidad y discreción. Pareciera que tienen que mostrar los billetes en su vestimenta para que los demás vean que han “triunfado”, que han logrado vivir entre terciopelos y algodones.
Habría que enseñarles que el dinero no representa el éxito, y que por lo general representa una marcada corrupción y malos manejos. Se olvidan que en Tamaulipas y específicamente, en Victoria, les conocemos de toda la vida, y que sabemos quienes son y como viven, y sorprende que de la noche a la mañana cambien de automóvil y de casa.
No somos tontos, sabemos lo que hacen, y lo más grave es que no tienen límite ni decencia para mostrar que realmente fueron servidores públicos y no se sirvieron como lo hemos vivido día a día… año tras año.
Es realmente insultante lo que han hecho los miembros del Senado. habiendo tanta gente con hambre en nuestra tierra, y ellos, generosamente, nos darán cien pesitos que s abonarán seguramente al presupuesto del programa “Sin Hambre”, k seguramente, con sus cien pesillos hemos de resolver las necesidades de empleo de nuestros muchachos y el que mucha gente no puede resolver sus problemas de salud. Pero con los cien pesillos del Senado, hay otra visión de nuestro México. Triste, muy triste en realidad. Pero los mexicanos hemos aguantado… aunque tenemos un límite, y ellos nos han menospreciado. Cuidado con las consecuencias, que no tardan en llegar.
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