¿Necesario modificar la tradición?

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-Saludo binacional debiera tener mayor provecho
-Calificaron como extremas algunas medidas de seguridad
-Incidente con Lety no pasó a mayores

CONCLUIDA la edición 2015 de las Fiestas Mexicanas, valen la pena algunas reflexiones que podrían aplicarse en futuras ocasiones, con el objeto de obtener un mayor lucimiento y, sobre todo, una verdadera mejor relación entre dos ciudades, dos estados y dos naciones fronterizas.
Tal y como lo hemos sostenido, el tradicional saludo en las inmediaciones del puente nuevo internacional entre los jefes de comuna de Matamoros y Brownsville debería de pasar de lo tradicional y adecuarse a las nuevas circunstancias políticas y migratorias.
Para nadie es desconocido el mal trato que ejercen las autoridades norteamericanas en contra de los mexicanos que cruzan de manera ilegal, en búsqueda de trabajo que mejore la economía de sus familias.
También, sobra precisar ejemplos de abusos policiales que han enlutado a hogares aztecas. El asesinato de mexicanos en Washington y Texas a manos de policías en el mes que recién transcurrió son ejemplos que hablan por sí solos de la brutalidad yanqui en contra de connacionales.
En un momento dado, no estaría reñida con el protocolo tradicional una postura nacionalista aprovechando ese foro internacional. Cierto es que se trata de un asunto de la competencia de la Secretaría de Relaciones Exteriores, pero tampoco hay que olvidar que, en el presente caso, LETICIA SALAZAR VAZQUEZ es la alcaldesa de Matamoros y, por ende, parte del estado mexicano producto de un mandato constitucional representado en el primer nivel de gobierno.
Solicitar mayor criterio a la autoridad migratoria y policial a la hora de enfrentar a mexicanos presuntos evasores de la ley, ni quita ni da mayor valentía a un representante popular.
Cuestión de recordar como hace un par de años en celebración similar, en el carril de ida hacia los Estados Unidos se llevaba a cabo el fraternal saludo, mientras que, en el de vuelta, la Patrulla Fronteriza realizaba una deportación masiva de mexicanos indocumentados. Luego entonces, ¿realmente se trata de un hermanamiento entre dos pueblos?
En el mismo contexto, el patronato organizador de las Fiestas Mexicanas debiera corregir lo que se considera algunos errores menores que en un momento dado son causales que empañan una buena actuación.
El decomiso de agua embotellada y golosinas a niños y adultos que acudieron a la presentación del grupo musical Tigres del Norte fue tomado como una instrucción extrema de parte del comité organizador. Lo malo del caso es que no se dio la difusión necesaria para que el público se abstuviera de llevar cualquier tipo de alimentos, golosinas o agua al evento.
Si la intención era vender esos productos en el interior para recuperar algo de la inversión, tan fácil que hubiese sido cobrar una tarifa simbólica en cada boleto. Como era de esperarse, tal medida causó malestar entre los asistentes y, obviamente, generó una mala imagen de los organizadores.
De igual forma, el vuelo de un helicóptero de la Marina Armada de México durante la presentación artística de los Valores Nacionales polarizó la opinión ciudadana. Un sector del público vio con buenos ojos la medida de seguridad que, desde esa óptica, generó tranquilidad. Sin embargo, el mismo hecho causó crítica al considerar que el vuelo del aparato militar reflejó la triste realidad que en materia de seguridad vive esta ciudad fronteriza. Impresión negativa, por supuesto, que pudieron haberse llevado los ilustres visitantes e invitados especiales allende el Bravo.
¿Realmente el vuelo del helicóptero hubiese evitado una situación de riesgo en caso de un atentado? Por supuesto que no.
Al margen del enfoque reflexivo con tinte de crítica constructiva, lo cierto es que, al final de la jornada, miles de familias matamorenses disfrutaron gratuitamente de un espectáculo de calidad.

DESDE EL BALCON:
Independientemente del natural bochorno, lo cierto es que no pasó a mayores el incidente que envolvió a la alcaldesa LETY SALAZAR durante el desfile en Brownsville, Texas, el pasado sábado después del mediodía.
Una dama inconforme fue retirada por un agente policial.
Y hasta la próxima.
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