Somos un sitio de preferencia nacional, y eso no lo podemos poner en duda por ningún motivo.
Y la Semana Santa tiene un impacto importante en Tamaulipas, por sus más de 400 kilómetros de costa entre muchos otros atractivos; destacamos la parte marítima, porque tradicionalmente los mexicanos de otros estados gustan de buscar el litoral mexicano para los días de descanso que en casi todos los sitios de trabajo y educativos nos proporcionan como una de nuestras conquistas laborales. El caso es que las vacaciones de Semana Santa y la playa van muy de la mano.
Y el gobierno estatal se coordina con instancias municipales así como dentro del mismo aparato burocrático tamaulipeco: Protección Civil, Turismo, Salud y otras áreas preparan su intervención para garantizar, por un lado, que haya buenos números que se convierten en ingresos tanto para la autoridad como para miles de familias, y por otra parte, que haya seguridad y no existan esos abusos de gente que nunca entendió la importancia del turismo.
Se sabe de la importancia de este período, y por eso se le cuida.
Allá por la torre gubernamental, la secretaria de Desarrollo Económico y Turismo Mónica González García coordina una serie de acciones que nos permitirán, a los que así decidamos, tener un buen período. Hay promoción de sitios tanto de playa como de montaña y ecología, culturales y el poco de ese “todo” que ofrece Tamaulipas a sus vecinos y paseantes de otros estados.
Históricamente, hay una gran afluencia de visitantes de entidades como Nuevo León, San Luis Potosí y Texas (Estados Unidos), aunque también ha registro de otros muchos más. El caso es que puntos turísticos como la playa Bagdad, la playa Miramar o Barra del Tordo entre otros tienen un registro muy importante de visitantes.
Eso visto de otra forma, es dinero que llega al estado.
Entendemos que haya personas que no gustan de ir a las playas nuestras precisamente por la importante afluencia de paseantes que en ocasiones nos echan a perder la fecha, por las molestias que implica el compartir todos los sitios en donde a veces el servicio no está habilitado ni acostumbrado para atender a tanta gente, pero es parte de los tiempos de vacaciones, y en ese sentido, debemos entender que hay una gran preocupación de muchos por otorgar el buen servicio, aunque en ciertos sitios la gente no se esmera mucho que digamos.
La autoridad está optimista y piensa que habrá una buena cantidad de turistas y como insistimos, un buen ingreso por ese rubro en distintos conceptos que van desde un simple recuerdo hasta el hospedaje en nuestros hoteles más importantes de acuerdo s su clasificación.
Es bueno irse preparando con tiempo para que no nos tomen las prisas.
Recordar la manera en que dejamos la casa y garantizar el transporte tanto de ida como de regreso para evitar malas sorpresas, y atender otros rubros que se consideran vitales. En el caso de los que requerimos medicamentos o atención especial, es bueno tomar datos al respecto y las medidas adecuadas. No se olvide que cuando hay mucha más gente los recursos se dificultan más en su obtención.
Cuidar lo que tenemos y lo que llevamos resulta importante: las sorpresas en actos vandálicos a nadie hacen bien y lo sabemos, por lo que se sugiere tomar las medidas necesarias.
Vienen esos días especiales que de pequeños nos restringían los abuelos, argumentando aspectos religiosos, pero que tradicionalmente son tiempos para paseo y diversión. Entender por qué los tomamos, buscar las mejores oportunidades y disfrutar en todo lo que vale.
Esa debe ser la premisa, suponemos, y tratar de aprovechar los momentos que en familia podemos tener, buscar la calidad de las relaciones entre los seres que amamos, porque eso resulta fundamental para después.
Créalo, es muy importante.