INE y candidatos…¿convencerán?

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-Dura prueba enfrentarán el 7 de junio
-Nuevas reglas hacen interesante el match
-Votar y no guerra sucia sería lo importante del cotejo

A ESCASAS horas de haber iniciado las campañas proselitistas de los candidatos a formar parte de la LXIII Legislatura en San Lázaro, estará por verse si los partidos y sus respectivos abanderados logran convencer a los votantes para que salgan a ejercer ese derecho constitucional el domingo 7 de junio.
La jornada eleccionaria que culmina en la fecha antes mencionada, también será el termómetro que medirá el grado de confianza ciudadana al Instituto Nacional Electoral, órgano que suple al tradicional IFE.
Es de sobra conocido que una elección federal intermedia no genera el ánimo necesario para que la mayoría de los ciudadanos en edad de votar acudan a las urnas. Caso distinto a lo que ocurre en las elecciones locales, a juzgar por los índices menores de abstencionismo.
En ese mismo contexto, la tradición sugiere que cuando los votantes salen a cumplir con ese deber cívico, generalmente, lo hacen para votar en contra del partido otrora invencible.
Justamente, en el actual proceso eleccionario para la renovación de la Cámara Federal de Diputados, a juzgar por el ambiente que se palpa, al final de la jornada comicial, el abstencionismo será el gran triunfador.
En Tamaulipas, el match político-electoral será harto interesante en los ocho distritos electorales federales. Las dos corrientes ideológicas con mayor aceptación de los votantes cuerudos muy seguramente habrán de acaparar el mayor número de sufragios.
Sobra decir que en la esquina noreste mexicana el PRI y el PAN son los institutos políticos que gozan de la preferencia de los ciudadanos con credencial de votar. En consecuencia, objetivamente, la pelea será cerrada entre albiazules y tricolores.
Por lo tanto, estará por verse si los abanderados emanados de esos partidos políticos logran convencer a los ciudadanos para que acudan a sus respectivas casillas a emitir su voto.
La interpretación y aplicación de las nuevas reglas de la actual competencia eleccionaria habrán de calificar la actuación del flamante INE. Una primera mala salida como silbante oficial en el importante cotejo político sería fatal para el relevo del Instituto Federal Electoral.
Desde esa óptica, tanto los candidatos, en su calidad de jugadores, y el INE, en su papel de árbitro central, tienen una alta responsabilidad para complacer las exigencias de los votantes, convertidos en aficionados.
En ese contexto, el INE estará muy al pendiente de actuaciones y gastos de campaña de los partidos y sus candidatos con el objeto de legitimarse como tales y, al mismo tiempo, cumplir y hacer cumplir los nuevos lineamientos en materia electoral.
En Tamaulipas, los partidos políticos y sus candidatos, en cambio, deberán echar toda la carne al asador pensando en la competencia eleccionaria de 2016 para la renovación de los poderes locales y alcaldías.
El triunfo o la derrota el próximo 7 de junio se convertirá en un elemento crucial para la jornada eleccionaria del año próximo.
Al margen de los resultados finales en la renovación de curules en el Palacio Legislativo de San Lázaro, será muy interesante conocer el número de votantes que institutos políticos y candidatos lograron entusiasmar durante la campaña proselitista. Sería por demás lamentable que a pesar del nacimiento del INE y la millonaria partida presupuestal para el ejercicio de ese derecho constitucional, el abstencionismo sea el real ganador al término de la jornada comicial.
Salir a votar y que partidos y candidatos se conduzcan con cordura y caballerosidad durante la competencia son excelentes expectativas en el actual proceso electoral federal.
Por supuesto que el correo electrónico del autor de PALACIO está a disposición de los distintos partidos políticos y sus candidatos, incluyendo el abanderado independiente.
Y hasta la próxima.
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