Históricamente han sido vilipendiadas y ninguneadas. Las mujeres han levantado la voz recientemente para exigir su lugar justo en la historia de la humanidad, y dejar de ser un lastre o una sombra de alguien que ha logrado ser o tener mucho más de lo que esperaba.
Quieren dejar a un lado el dicho que reza: “detrás de un gran hombre hay una gran mujer” y construir el que pueda afirmar que al lado de un gran hombre hay una gran mujer y al lado de esas grandes mujeres, lo mismo, hay un gran hombre.
Cuestión de fraseología, pero el caso es que quieren y sienten que deben hacer presión para que se les tome en cuenta, aunque hay aspectos que, por tradición en muchos pueblos, no les permitirán tener equidad ante el varón, y eso lo saben ellas.
En el entendido de que no hay actividad o profesión en la que se deba marginar a la persona del sexo femenino, entendemos que hay algunas de éstas en las que no es bien vista, y no porque no tenga capacidad para hacerlo, sino porque para muchos de nosotros “nomás no” encajan las damas, como sucede en actividades que por lo general son desempeñadas por damas.
No es menosprecio y lo queremos dejar muy claro, pero en forma personal existen algunas situaciones en las que todo ser humano prefiere que lo atienda un varón… o una dama.
En ese sentido, Tamaulipas quiere ponerse a la vanguardia según comenta el presidente del Congreso, Ramiro Ramos Salinas, al recordar que se plantea en el seno de la sede de los legisladores tamaulipecos una iniciativa que tienda a fortalecer los derechos humanos de las mujeres.
¿Cuál es la idea? nos preguntamos.
Y se trata de asegurar que exista el abanico suficiente de oportunidades de desarrollo a esos seres maravillosos que nublan el entendimiento de cualquiera; buscan que se cuente con herramientas jurídicas que garanticen esa equidad y desarrollo que todo ser humano está llamado a tener.
No somos de la idea de discriminar a la mujer, pero tampoco de ubicarla en un nicho para convertirla en intocable: somos de la idea de que se le otorgue el mismo derecho y admiración que al varón, y se valore tanto como a ellos su derecho a la participación ciudadana en todos sentidos, sean electorales, de administración, producción, investigación o gestión.
El diputado Ramiro Ramos Salinas ha encabezado grandes esfuerzos en el Congreso local en aras de dignificar el papel de la mujer, y en ese sentido nada tiene que reclamársele. Hoy, los diputados en general, es decir, de todos los institutos políticos buscan que exista una mayor protección a los derechos de ellas, la total garantía de equidad y acceder a una vida libre, sin actos de violencia donde ellas pierden mucho más.
En ese sentido se busca que haya castigos más severos para quien hostiga a una dama en cuestiones que tienen que ver con un beneficio personal. El acoso sexual también se busca tenga penalidades más severas, de forma tal que a quien se le ocurra cometer este tipo de ilícitos sepa a qué se atiene, porque la ley tendrá bien protegidas a las mujeres, como debe hacerlo también con otros sectores de la población y grupos determinados.
En ese sentido, los poco más de 110 millones de mexicanos, independientemente del sexo, tenemos los mismos derechos, obligaciones, gustos y más, que, en forma contundente, estamos llamados a cumplir.
Como tamaulipecos nos sentimos honrados de compartir nuestra función cotidiana con ellas, y como mexicanos, hacemos votos porque este tiño de esfuerzos se puedan llevar a niveles más extraordinarios, para garantizar a ellas todo el derecho a la equidad, y recibir, por consecuencia, el mismo trato que bien merece cualquier ser humano libre y de buenas costumbres.
La ley debe endurecerse en todos sentidos para los infractores. Sería una buena opción para desalentar la ilegalidad.
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