Marciano el Agrarista

MARCIANO EL AGRARISTA

Cuando cubría la fuente agropecuaria traté a diferentes líderes de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos de Tamaulipas, entre ellos Marciano Aguilar Mendoza (recientemente fallecido), quien creció y vivió muchos años en el ejido El Cadillo, municipio de Camargo, a quien entrevisté en muchas ocasiones; dejé de verle durante algunos años pero me lo encontré poco antes de su partida y grabé algunas de sus breves pero aun lúcidas respuestas a pesar de que ya contaba con más de noventa años de edad; puede ser que esta haya sido la última entrevista que se le hizo y, como modesto homenaje, la comparto.

Ambrocio: Don Marciano ¿que ha sido de tu vida?

Marciano: Tratar de servir a los campesinos de Tamaulipas pues ya tengo 92.

Ambrocio: y ¿desde cuándo?

Marciano: desde cuando ¡imagínate! nada más desde que llegamos aquí a Tamaulipas mi padre vendió la huerta y se vino para acá y llegamos a una en la sección de caudillos y ahí nos prestó el mayordomo la bodeguita donde encerraban el armón y a hi la pasamos.

Ambrocio: y ¿desde cuándo ejidatario?

Marciano: después que mi papa fundó el ejido ya hace años, todavía tengo la parcela; bueno, la trabajé y ahora no, ya no la trabajo, me hacen los trabajos y yo los pago.

Ambrocio: y ¿cuántas reces diputado federal?

Marciano: una nada más, luego local y presidente del congreso.

Ambrocio: ¿a quién recuerdas de tus compañeros de lucha?

Marciano: ya se fueron, muchos ya no están aquí; me acuerdo de Manuel Granados, don Pedro Serna ¿todavía vive en Jaumave de aquel lado del canal? ya hace mucho que no lo veo.

Ambrocio: ¿recuerdas a Aureliano?

Marciano: a Aureliano Caballero, también ya murió.

Ambrocio: fueron diputados juntos les tocó el temblor de México del 85, pero la libraron no les pasó nada a ustedes.

Marciano: salimos a la calle, todo el mundo salió a la calle y a donde no hubiera edificios grandes, pues se podían caer

Ambrocio. Oye marciano si volvieras a empezar ¿qué volverías hacer?

Marciano: pues lo mismo seguir trabajando por los campiranos.

Ambrocio: ¿no cambiarias nada: no te arrepientes de nada?

Marciano: no absolutamente, de nada me arrepiento.

Ambrocio: ¿cuantas veces te casaste?

Marciano: dos veces porque murió la primera esposa; ahora sí que por necesidad; me casé con Marisa que es la secretaria de aquí (PRI municipal de Victoria).

Ambrocio: si, yo supe, por eso te pregunto, pero la has pasado bien, se ve que eres un hombre feliz realizado, ¿vas al ejido?

Marciano: de vez en cuando

Ambrocio: ¿vas a hacer ejercicio en las mañanas?

Marciano: voy a caminar todos los días.

Ambrocio: ¿como ves la situación de ahora, el campo crees que tenga remedio?

Marciano: si como no, remedio siempre ha tenido lo que pasa es que los funcionarios a veces no la aplican; ya como se acabó el banco ejidal pues ahora ¿cómo los apoyas? y los pobres mejor rentan y venden las tierras y se van; no, a la banca privada no le interesa el campo, como la parcela no te la pueden quitar.

Ambrocio: ¿quién fue para ti el mejor presiente de México a lo largo de tu carrera?

Marciano: Lázaro Cárdenas; mi papá era un liberal, yo nací en monterrey, iba las reuniones con él de los liberales y la policía montada nos perseguía.

Ambrocio: ¿entonces te toco la educación socialista y como era la escuela?

Marciano: pues si daban clases todos los maestros que había por ahí.

Ambrocio: ¿qué peligros corrió tu vida a lo largo de tu carrera política?

Marciano: no, fíjate que peligros no.

Ambrocio: ¿siempre fuiste un hombre optimista como lo eres ahora?

Marciano: si, gracias a Dios.

Ambrocio: ¿no te enfrentaste, te peleaste, o invadiste tierras ajenas?

Marciano: no, menos.

Ambrocio: bien pues; ¿como ves al gobernador actual?

Marciano: muy bien, si como no.

Ambrocio: ¿crees que habrá opción que se haga otro banco ejidal?

Marciano: no, eso ya no va a haber, eso fue de los grandes como Lázaro Cárdenas quien fundó el banco, ya los demás no.

Ambrocio: ¿que necesitan hacer los campesinos para que les hagan caso ahora?

Marciano: organizarse y presionar; te agradezco mucho.

Hasta aquí las respuestas del legendario dirigente agrario pero vale la pena comentar que las frases brevísimas se deben a que Marciano Aguilar, por su avanzada edad, tenía dificultades en el oído lo cual aprovechaba también para evadir las preguntas que le resultaran incómodas.

En los momentos de la entrevista se hablaba ya del relevo en la presidencia de la LCA, sin embargo, dijo que no tenía preferencia por ninguno de los aspirantes que se mencionaban porque siempre fue un tipo respetuoso de las decisiones que tomaban sus compañeros, además, en todo momento expresó su gratitud por las oportunidades que tuvo de servir a sus camaradas tanto en la organización gremial como en las trincheras legislativas y partidistas; hasta siempre Don Marciano.

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