El Facebook como recurso

Aunque nos falta aún mucho –muchísimo realmente- hay quien considera que las redes sociales como el Facebook pueden ser la diferencia en las comunicaciones actuales y la forma en que nuestros jóvenes y adultos puedan intercomunicarse, aunque se tienen demasiados riesgos que todos conocemos, entre ellos, la diatriba frecuente y el insulto.
Un reciente estudio que encabeza la investigadora del País Vasco y catedrática de la Universidad de aquel lugar, Carmen Peñafiel Saiz nos hace ver que tenemos mucho que hacer aún en el sentido de que se tiene que reforzar la estrategia para convertir Facebook no en una sarta de chismes y ocurrencias, sino tratar de dar la oportunidad a mucha gente de manifestarse por ese medio, y convertirlo en el canal para que llegue la información de toda índole al mundo.
En ese sentido, Peñafiel y coautores como Ronco y Echegaray hacen un profundo análisis en el denominado “Estudio de la comunicación científica en salud para jóvenes y valoración de la calidad de los recursos digitales”, en lo que, a título personal, consideramos un excelso trabajo de investigación, que se publica en la famosa Revista Latina de Comunicación Social, y que, curiosamente, CONACYT no considera dentro de su grupo de “privilegiadas” para investigadores, cuando en ella publican los mejores investigadores de comunicación de habla hispana y portuguesa.
Bien, pues el referido artículo nos lleva a muchas reflexiones, porque nos hace ver la importancia que tiene el que haya una buena y adecuada comunicación entre los jóvenes en temas que pueden ser mucho más profundos que publicar selfies o estados de ánimo: la publicación de aspectos científicos y de salud es prioritaria para poder elevar la calidad de vida del mundo entero, y qué mejor que hacerlo a través de las redes sociales.
Peñafiel y los investigadores navarros y vascos han hecho el análisis objetivo, coincidiendo en la necesidad que anotamos arriba, y que tiene que ver con información clara y precisa; las redes sociales, como son tan benevolentes y amplias para localizar lo que queramos, también constituyen un peligro para quien, ignorante de fuentes fidedignas pueda pensar que todo lo que se publica es real, y propiciaría, seguramente, el que se sigan parámetros equivocados.
La idea es encontrr, según objetivos trazados, la forma en que los jóvenes buscan información de salud en la web y de qué forma la siguen para encontrar un estilo propio a seguir, con los riesgos que ello implica.
En ese sentido, Peñafiel es una gran experta del tema: ha dedicado muchos años a investigar la forma en que la comunicación impacta dentro del sistema sanitario español, y ha trascendido en otros países donde se valora su trabajo científico.
Hemos tenido oportunidad de intercambiar ideas con Carmen Peñafiel y un poco con Lázaro Echegaray en algún congreso, allá en Tenerife, y la verdad es que tenemos mucho qué hacer todos juntos, porque finalmente, los problemas de salud no son mexicanos o vascos o españoles o griegos: son universales: la gente muere hoy por obesa, por sedentaria, por diabética e hipertensa y obviamente, por los accidentes. Se pueden conjurar muchos peligros si se tiene la información adecuada, en el tiempo correcto y a través del medio o canal idóneo, según nuestra perspectiva.
Yes donde realmente sobresale el magnífico trabajo de los investigadores Peñafiel, Ronco y Echegaray, porque es un legado a los que tratamos de incidir en este rubro, y queremos que la gente pueda tener una mejor calidad de vida en todos sentidos basada en un buen estado de salud.
Para eso se investiga: para que todo surja y se aplique, que no se quede en las bibliotecas o memorias, sino que, se utilice adecuadamente, y entonces poder afirmar que las universidades están generando conocimiento a favor de la sociedad a la que se deben, y eso aplica en cualquier parte del mundo.
Léalo, bien vale la pena.
Comentarios: [email protected]