Desde hace un tiempo gusto de ver el canal de TV español por el sistema de cable. Sobre todo porque aprendo de aquella cultura europea a través de los programas de entretenimiento, noticieros, comedia. etc.
Es increíble la similitud de programas de la televisión mexicana con la ibérica, aunque los regionalismos del idioma y la cultura de ambos países permiten situaciones que en nuestra tierra azteca, son prohibitivos.
Precisamente el título de esta columna obedece al alias que la prensa española da a un joven madrileño de apenas 21 años de edad, estudiante de derecho, que adquirió notoriedad cuando fue detenido por las autoridades de aquél país acusado de varios delitos.
La prensa ibérica le impuso el alias de “El pequeño Nicolás”, libro infantil del escritor y guionista de historietas, el francés, René Goscinny, donde retrata a un niño entre 8 y 9 años de edad que constantemente se mete en problemas. Quizá por ello la prensa española ‘bautizó’ a Francisco Nicolás Gómez Iglesias con ese apodo.
La detención de “El pequeño Nicolás” se dio en octubre pasado porque la policía española armó un expediente sobre los delitos de falsedad documental, estafa en grado de tentativa y usurpación de funciones públicas y estado civil. Inicialmente.
Fue inculpado –posterior a su detención- por revelación de secretos, cohecho impropio, malversación de caudales públicos y tráfico de influencias.
Las noticias de aquél país de la Unión Europea, aseguran que “El pequeño Nicolás” se infiltró en las altas esferas del poder político y económico español, llegando incluso a afirmar que ha trabajado como colaborador para el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
Se comprobó que el estudiante de derecho del Centro Universitario de Estudios Financieros, desfiló como invitado en la ceremonia de salutación del Palacio Real en la proclamación de Felipe VI como rey.
Como estudiante de derecho, Gómez Iglesias es pésimo, cuando solo ha aprobado cuatro asignaturas en tres años de la carrera de Derecho. Sin embargo, hasta el momento de su detención en 2014, aún no había terminado de abonar el importe del último año matriculado.
“El Pequeño Nicolás”, es un muchacho de estatura baja, complexión robusta, tez blanca, ojos verdes, de facilidad de palabra, que estafó a decenas de personas, a las que prometía suculentos negocios gracias a sus supuestos contactos en los escalafones más altos de la Administración Pública de ése país.
Alquilaba vehículos de lujo para vigorizar sus historias, de tal forma que la policía encontró en uno de ellos una luz azul, similar al que emplean las unidades secretas de las Fuerzas de Seguridad para identificarse en caso de emergencia y así saltarse semáforos en rojo y evitar atascos.
Llegó a contratar guardaespaldas personales para dar mayor credibilidad a sus identidades. Las reuniones las realizaba en una casa cuyo dueño es Kiril de Bulgaria, príncipe de Preslav.
Enterarme de los distintos episodios de la vida de “El pequeño Nicolás”, trajo a mi mente la extraordinaria obra de Don Luis Spota (+) “Casi el Paraíso” (1956), donde la extraordinaria pluma del escritor mexicano retrata las andanzas de un supuesto Príncipe -Hugo Conti- a quien la sociedad mexicana le abre las puertas de “Los de Arriba”.
“Casi el Paraíso” es la novela que retrata una clase social que esconde su mediocridad detrás del lujo y el poder. Es una crítica social representada a través de intriga continua, diálogo vertiginoso, personajes llenos de vida, lenguaje natural y desinhibido.
La novela de Spota presenta un escenario muy parecido al español solo que allá, es “El pequeño Nicolás” y en tierras nacionales la del Príncipe Ugo Conti.
Dos personalidades –una real y la otra ficticia- muy similares en el arte de engañar, del fraude, de la vida fácil, de la vida en altas esferas políticas y sociales de un México y una España que no terminan de madurar.
El colofón de esta columna se puede centrar en la cuestión inmediata sobre la entidad en la que vivimos ¿En Tamaulipas, hemos tenido a nuestro “Pequeño Nicolás”? A la mejor no tan pequeño, pero no dudo de su existencia.
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