Acción cívica, urgente

No cabe duda que el individuo, hombre o mujer, no puede jactarse de amar lo que no conoce. No se ama a una madre o un padre si no se ha recibido atención de ellos y lo que conlleva; no se ama a la Patria si no se ha recibido lo que uno espera de su nación, como es el caso de todos los mexicanos.
Es por eso que constituye una necesidad prioritaria el hacernos recobrar esa identidad nacional que tantas veces se ha perdido y se lucha porque vuelva a ser parte de nuestra cotidianeidad: una acción cívica y amor a la patria que nos permita no robar al gobierno en ninguno de sus niveles, que nos obligue a respetar y cuidar los recursos oficiales, sean de la Universidad, de la administración estatal o municipal, e inclusive, un parque infantil, porque, finalmente, esos se construyen con nuestro propio dinero, administrado por la alcaldía correspondiente.
De ahí en adelante, lo que hagamos de nuestro esfuerzo porque la gente a me su patria es poco.
En ese sentido, gratifica saber que miembros de nuestro Congreso del Estado se han echado a cuestas la tarea de reformar nuestra Constitución estatal, a fin de que se pueda fortalecer la educación cívica, como parte fundamental para recobrar esa identidad perdida por muchas razones, algunas, justificables y otras de plano no, pero todas reales.
Recordamos aquellos días en que el gobierno estatal llevaba a cabo su ceremonia de honores a la Bandera en distintas sedes, o cuando en las primarias se celebraban, con todas sus partes, las emotivas ceremonias cívicas donde aprendimos aquella poesía “México, creo en ti…” y muchas más, que ensalzan el amor por la Patria, y que debiéramos tener todos los mexicanos.
Resulta decepcionante ver que hay gente a la que la importa un comino que el país se levante o no, que salga a flote o no, y se preocupan por amasar sus fortunas y llevarlas a otros sitios. En ese sentido, nos lleva una gran ventaja Europa, donde la gente, oficialmente, no puede sacar los millones de sus cuentas a otros países, y no como sucede en México.
El diputado Ramiro Ramos Salinas recuerda que en aquellos años de su formación dejó marca la ceremonia de protocolo de la Bandera Nacional, y esos poemas y pensamientos referentes al amor patrio. Hoy, es una realidad que se sirve al país, y en el caso de Ramiro, desde el Congreso, trata de que sea latente el apoyo que se otorgue en todos los niveles educativos, para recuperar ese amor patrio.
Se busca a través del Congreso promover las actividades cívicas y fortalecer la participación y colaboración en las actividades que se leven a cabo sobre el tema en cuestión.
Es aquí donde también recordamos aquella poesía de don Francisco de P. Arreola, yk que nos habla del orgullo tamaulipeco, o las muchas piezas poéticas que surgen en ese sentido.
Es un orgullo sentirse victorense, tamaulipeco y mexicano, porque nos hace entregar un poco o mucho más de lo que somos y tenemos, y tratar de manejarnos con honestidad y esas cosas que la gente llama hoy valores, aunque nuestros padres decían que eran principios, y que entraban porqu deb ían estar latentes en todos nosotros.
No había más.
Y para que esto resulte, insistimos mucho en que todos tenemos que poner de nuestra parte para que, la autoridad y sus componentes entiendan que no nos hacen un favor sino por el contrario, les permitimos que tengan el honor de servir a su patria y su patria “chica” en aras de obtener el reconocimiento oficial y social, que es, quizá, el más importante.
La actividad cívica, entendemos, debe ser reforzada, y el diputado Ramiro Ramos Salinas ha entendido que es urgente trabajar en ello, por lo que ha comenzado su camino al respecto.
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