De los medios que sirven de caja de resonancia al gobierno o a las empresas, de sus fobias y sus filias, de sus preocupaciones por las relaciones muchas veces tirantes entre los medios y el Estado mexicano, así como de su apasionante trabajo reporteril, habló Alberto Guerra Salazar con quien tuve recientemente una amena charla que concluye con esta segunda entrega.
ALG: hay intelectuales que colaboran en medios como Milenio, sin embargo, hay casos llamativos como Carmen Aristegui que pisan muy alto en el mercado, yo sé que cuesta trabajo pensar en el periodista como una mercancía pero en el caso de Aristegui es un factor que tiene que ver con la libertad de expresión pero también con pesos y centavos ¿tu como lo ves?
AGS: te fuiste con una pregunta con muchas respuestas pero bueno vamos a enfocarlo en Carmen Aristegui; es una periodista extraordinaria por su calidad, por su habilidad de investigación, por su valentía, por supuesto ella tiene trazados empeños de pesos y centavos, el monto de su trabajo y sus colaboradores pero lo que la caracteriza a ella es la oportunidad de sus publicaciones y la calidad de las mismas, el nivel de denuncia que hemos perdido de vista, un detalle importante: el periodismo es para informar a la gente, a los ciudadanos, no es caja de resonancias gubernamentales, políticas, es para agradar a los que pueden pagar por ello; Carmen Aristegui ejerce un periodismo muy relevante porque rompe el esquema del periodismo institucional, del periodismo aplaudidor y bueno, ella está ahorita en la circunstancia de que la despidieron según la empresa porque rompió las normas del contrato laboral y según ella porque están agrediéndola desde el gobierno federal en represalia por publicaciones suyas; ¿quién tiene la razón? eso lo vamos a saber más adelante aquí lo que importa es que ella es una periodista que está sufriendo una situación de represaría empresarial espontánea o inducida por el gobierno, por supuesto la defiendo a ella por su postura, por solidaridad básicamente, pero al defender el ejercicio de ella estoy defendiéndome a mi mismo y a los demás compañeros de futuras agresiones.
ALG: este es un gobierno de reformas; sin embargo hay una reforma federal, la reforma del Estado, en que algunos confunden al gobierno con el Estado mexicano, creen que es lo mismo ¿crees tú que sería válido impulsar una reforma donde los medios oficiales dejen de ser propiedad del gobierno y pasen a ser del estado?
AGS: una reforma de estado es muy pretenciosa para México porque todavía no podemos pensar en eso, para hacerlo tendrían los políticos, los miembros del congreso de la unión que se encargarían tener una mentalidad de servicio público y como está concebido y funciona en el sistema político mexicano, es de servicio a los partidos políticos y a una clase gobernante que tiene sus objetivos bien definidos que es el bienestar propio, grupales y los intereses que ellos representan, que no necesariamente son de la gente común, los de la sociedad; si es muy deseable que ocurra una transformación a través de una reforma en otro mecanismo que le dé a la prensa una legitimidad social en el sentido que no pertenezca a gobiernos.
ALG: vamos hablar de ti o vamos hablar de tu vida ¿cuáles son tus fobias o sea qué es lo que te molesta, qué te irrita?
AGS: por supuesto, en el desempeño de mi trabajo periodístico lo que me indigesta es la simulación, la hipocresía, la doble cara de los funcionarios y los políticos pero eso es consustancial de ellos que ya estoy acostumbrado a esperar un discurso que proclame una cosa y que en la ´práctica haga lo contrario, eso ya es consuetudinario, eso me disgusta mucho pero no se puede evitar porque los contrapesos que están diseñados en la constitución y en otras leyes secundarias para contrarrestar esas agresiones contra la sociedad, no funcionan; estoy hablando del poder ejecutivo al nivel federal a nivel local y a nivel municipal también ejerce un predominio sobre los otros poderes que los hace subordinarse.
ALG: y tus filias ¿qué te gusta a ti?
AGS: me entusiasma la gente que entra a la función pública con un espíritu de servicio, es que surgen estos líderes naturales, se incorporan a la actividad gubernamental y se transforman porque el sistema los compra o los expulsa esas son las dos alternativas que tiene nuestro sistema político nacional; yo he visto surgir políticos muy jóvenes muy entusiastas con ánimos de renovar las cosas pero no depende de ellos; no tienen fuerza para conseguirlo porque el sistema nacional corrupto, obsoleto que espero que más adelante surja un movimiento nacional que lo ahogue, lo modernice, lo transforme pero así como está diseñado es muy difícil porque hay valores que surgen de la sociedad que tratan de modificar la función pública y lo hacen con mucho entusiasmo hasta que empiezan a conocer los fabulosos negocios que se hacen en la sombras del poder y ahí se acaba su valentía, su emprendimiento y se someten a las reglas.
ALG: ¿qué les dirías tú a las nuevas generaciones de periodistas?
AGS: a las nuevas y a las viejas generaciones, que se preocupen por informarse, por capacitarse, por dejar atrás la ignorancia que ya la tenemos en muchos temas; eso es fundamental para hacer un buen trabajo de información, de servicio público a través de las letras impresas o emitida de cualquier otro medio; aprender porque nunca es tarde para aprender y siempre hay cosas que aprender, eso es lo fundamental para ser un buen periodista.
ALG: un hermano tuyo te define como dador gustoso ¿tu cómo te defines?
AGS: yo soy una apersona normal, si hay una oportunidad de compartir algo para beneficiar a alguien, no te hace menos rico una moneda que regales, ni más pobre y si lo puedes dar, muy bien.
ALG: ¿cómo te ves de viejito, si algún día te llegas a ver viejito?
AGS: acabo de leer un reportaje sobre la edad en que morimos los mexicanos; dice que los hombres morimos a los 78 y las mujeres a los 82 en promedio y hace una serie de recomendaciones para bien envejecer ¿cuál es la principal de ella? ser optimista, dice que un día sin risas es un día desperdiciado aunque tengas adversidades, calamidades, que siempre las vas a tener porque son cosas ordinarias de la vida; no hay que perder la esperanza de superarlas, de tener más satisfacciones que amarguras y yo creo que esto contribuye y lo dice un estudio científico, a través de una madurez más llevadera, más soportable, más decorosa.
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