El debate, parteaguas hacia la democracia

Aunque no fueron los 11 candidatos al debate histórico que fue organizado por la agrupación Mujeres en los Medios de Comunicación en el auditorio Siglo XXI de la UAT, se puede considerar como un éxito porque se consiguió lo que durante muchos años no se había logrado; escuchar de los candidatos de una campaña electoral sus propuestas, buenas o malas, atrevidas o no. ¿O acaso no era eso lo que se buscaba?
En política un debate entre candidatos puede servir para escuchar propuestas, para analizar el perfil de cada candidato, para satisfacer el morbo, para insultar y burlarse del candidato menos favorecido, para definir el voto, o simplemente para decir que pudo estar mejor sin que se haya hecho algo para ayudar a organizar este que fue el primer paso para que el ciudadano escuche a los candidatos con los que simpatiza, y no se deje llevar por lo que digan los medios de comunicación o terceras personas.
En este primer experimento, cierto, abundaron los atropellos, la inexperiencia de lo que es un foro de este tipo, el desconocimiento de alguno de los temas a tratar, e incluso el desbordamiento de la pasión, pero a pesar de las carencias y deficiencias, se puede catalogar como extraordinario, por el esfuerzo organizador de las mujeres periodistas, sin experiencia en este tipo de eventos pero que hicieron lo que no pudo realizar el Consejo de Instituciones hace unos días, ni nadie más, por lo que el mérito es doble para mis colegas mujeres.
Y ya dentro de lo que fue el debate, éste sirvió y sirvió de mucho para que el ciudadano conociera más de cerca lo que piensa un candidato, y la manera en que pretenderá ayudarlo una vez que uno de ellos llegue a la Cámara de Diputados, porque lo cierto es que entre este grupo de 7 candidatos que debatieron, está el ganador de la contienda del 7 de junio.
Dicen algunos que el debate fue premeditado para favorecer a tal o cual candidato, lo que considero falso, ya que el ciudadano que asistió el evento, no pudo haber estado mediatizado porque acudió por su propia voluntad, y pienso que ocurrió igual entre los candidatos,
Caso contrario es el de los candidatos que no asistieron al debate. ¿Miedo? ¿Temor a ser exhibidos? ¿Falta de capacidad y de conocimientos para debatir? ¿Complejos de superioridad al sentirse ganadores, o de inferioridad al saberse perdedores? ¿O tal vez valemadrismo?
Los cuatro contendientes que no asistieron, Laura Zárate, del PAN; Juan Pablo Ascencio del Partido Humanista; Sergio Bocardo, del PANAL, y Francisco Estebané, del PT, de antemano puedo decir que ya son perdedores, porque un candidato que no le tiene confianza a la gente, no se tiene confianza a sí mismo, y un candidato que le tiene temor a un debate al que asisten personas, es porque padece de pánico escénico y no tiene la capacidad para debatir en un foro como es la Cámara de Diputados.
Sin embargo, quien más perdió en este ejercicio político fue la candidata del PAN, Laura Zárate, debido a que era una de las candidatas punteras hasta antes de iniciar el experimento, situación que necesariamente debió cambiar por su ausencia, y porque mucha de la gente que allí estaban, deseaba escucharla, pero no fue.
Y es una lástima que no haya ido, ya que de haber asistido al evento, su puntaje hubiera subido mucho por el simple hecho de echar por la borda las conjeturas que giran en torno suyo, y digo que es una lástima porque hubiera sido muy bueno escucharla y que transmitiera con su voz no su experiencia, sino sus deseos por apoyar lo que ella llama la Gran Frontera.
Qué pena que esta mujer emprendedora y sencilla no haya asistido, porque su ausencia en el debate la convierte ya en candidata directa a la derrota, al igual que los otros tres candidatos que tampoco acudieron al evento.
¿Pero, quién más ganó o quién más perdió? Sin duda nadie perdió y todos ganamos porque escuchamos de cada candidato lo que queríamos saber, bueno o malo, y nuestra percepción de cada uno de ellos de seguro cambió al momento de salir del recinto, ya sea porque alguno nos decepcionó o simplemente porque ya no son lo que pensábamos de ellos, y esto fue el valor agregado de este experimento, porque al salir definimos nuestra percepción, y sin lugar a dudas la intención del voto y la preferencia electoral también sufrirán alguna modificación que se verá reflejada al momento de emitir el sufragio el 7 de junio.
No dudo que las preferencias habrán sufrido alguna modificación entre los presentes, luego de escuchar a la simpática candidata del partido Encuentro Social, Natalia García, cuya capacidad en el debate quedó plenamente demostrada.
Al escuchar la experiencia y temple de Yahleel Abdala, candidata del PRI, con su facilidad de palabra y pleno conocimiento de la temática tratada, nos dimos cuenta que está preparada para una encomienda como la que se lleva a cabo en la Cámara de Diputados.
El razonamiento de Gustavo Pantoja, del Partido Verde, al tratar el tema del medio ambiente, sobre todo, dio muestra de su capacidad y dejó ver su experiencia al haber sido funcionario público durante muchos años, y tener amplia capacidad de gestoría.
El médico Jorge Ramírez Rubio dejó en claro con sus planteamientos, que sabe debatir y que la cordura está de su lado, mientras que la experimentada y fogueada Diana Chavira, candidata independiente, demostró que no está dispuesta al sometimiento, y que más de 10 mil firmas avalaron su presencia en el debate; muchas de ellas estarán en las boletas electorales.
Damián Soto, de Morena, trastabilló en algunas ocasiones, sobre todo cuando fue cuestionado por el candidato del Verde y por la candidata del PRI, pero rápidamente se sobrepuso y compuso el camino.
Los exabruptos o arrebatos del doctor en economía, Carlos Cabeza Resendez, candidato del PRD, pese a que dieron el tono ríspido de este experimento, y rompieron lo ceremonioso del evento al estilo de Vicente Fox, cuando fue candidato presidencial, no dejaron duda de su amplia capacidad en temas económicos y sociales.
Ellos, los candidatos, y quienes estuvimos presentes en este incipiente experimento que marcó historia en nuestra ciudad, salimos ganando porque se demostró con ello, que se está avanzando en el camino de la civilidad y de la democracia, y aunque tal vez pasen varios años, llegará el momento en que nosotros como sociedad civil, y los candidatos como eventuales representantes de nuestros intereses, pasemos a ser buenos gobernantes y buenos ciudadanos, todo por el bien de nuestra ciudad, de Tamaulipas y del país.