-No cuadran las cuentas alegres del secretario de Gobernación
-La inseguridad pone en riesgo el actual proceso electoral
-Disculpa pública no es suficiente para Lorenzo Córdova
CON todo y las cuentas alegres del secretario de Gobernación MIGUEL ANGEL OSORIO CHONG, en materia de seguridad y blindaje del actual proceso electoral federal, lo cierto es que la situación es bastante distinta.
Sin dejar de reconocer que no todo el territorio azteca está incendiado, la violencia que prevalece en el estado de México, Jalisco, Guerrero, Veracruz y Tamaulipas, por ejemplo, hacen ver mal al ministro del interior en el gabinete del presidente ENRIQUE PEÑA NIETO.
La inseguridad ha llegado a tal grado que algunos candidatos a puestos de elección popular han sido asesinados y otros han optado por renunciar a sus candidaturas, ante amenazas del crimen organizado, como ocurre, concretamente, en municipios guerrerenses.
Otro ejemplo ilustrativo del avance de la inseguridad en México y probable evidencia de que el estado mexicano ha sido rebasado por la delincuencia organizada es el derribo de un helicóptero militar y soldados de élite, en hechos recientes ocurridos en Jalisco.
En Tamaulipas, el estallido de granadas en las instalaciones de la Policía Federal Preventiva y frente a las oficinas locales del Instituto Nacional Electoral también son claros ejemplos que echan por tierra la rimbombante declaración de OSORIO CHONG.
¿Y qué decir de sendos asaltos bancarios ocurridos en la petrolera ciudad Reynosa durante la breve visita, la semana pasada, del presidente PEÑA NIETO, en gira de trabajo por el norte tamaulipeco?
A juzgar por lo que se ve y con base en hechos que sustentan la hipótesis, en Tamaulipas y Guerrero, durante la jornada comicial del domingo 7 de junio, se requerirá de vigilancia extra por parte de las fuerzas federales de apoyo.
De no ser así, el abstencionismo será el ganador de la contienda, con un margen más amplio con relación a otras elecciones constitucionales.
Pero no tan solo la inseguridad ha impactado la renovación de curules en el palacio legislativo de San Lázaro, gubernaturas y diputaciones locales. La infortunada declaración de LORENZO CORDOVA, Consejero Presidente del INE, también, de alguna manera, ha manchado el actual proceso electoral.
El encargado de ese organismo ciudadanizado fue grabado telefónicamente refiriéndose de manera despectiva a un líder otomí. La disculpa ofrecida y la denuncia por espionaje ante la Procuraduría General de la República no han sido suficientes para minimizar los efectos del comentario peyorativo.
Líderes de la etnia antes mencionada han solicitado la renuncia del Consejero Presidente del órgano electoral. De igual forma, a través de las redes sociales, una importante corriente de opinión sugiere la salida de CORDOVA del INE.
Resulta inconcebible que la transparencia y buena conducción de la renovación de poderes constitucionales esté en manos de una persona que se burle y mofe de un grupo étnico con sangre cien por ciento mexicana.
De lo que no queda ninguna duda es que la llamada “guerra sucia” ha alcanzado al árbitro electoral. Obviamente, sin que ello represente alguna excusa que justifique el proceder del Consejero Presidente.
En consecuencia, no es aventurado predecir que en la recta final del proselitismo político, los insultos y descalificaciones se convierten en el común denominador.
En los distritos norteños tamaulipecos, por ejemplo, ya se han presentado las primeras manifestaciones entre priístas y panistas.
La alta probabilidad de que los candidatos a la gubernatura del PRI y el del PAN, los dos partidos con mayor aceptación ciudadana en Tamaulipas, surjan del norte, es un ingrediente que la da mayor sabor al caldo político que se cuece en la esquina noreste mexicana.
Y hasta la próxima.
[email protected]