-Aumenta la inseguridad en las carreteras tamaulipecas
-Odisea de miembros de la “Treviño Kelly” es un claro ejemplo
-Preocupa a legisladores y comerciantes la ola de asaltos
A JUZGAR por la inseguridad que se padece en las carreteras federales, estatales y caminos vecinales que cruzan el territorio tamaulipeco, tal parece que de nada ha servido el millonario presupuesto que el gobierno torrista a invertido en cuarteles militares y manutención de personal del Ejército Mexicano, Marina Armada de México y Policía Federal.
Aunque los sonrientes boletines oficiales aseguran que la tranquilidad ha vuelto en un alto porcentaje, la realidad es bastante distinta.
Al respecto, por supuesto que tiene razón el diputado local panista FRANCISCO ELIZONDO SALAZAR al manifestar preocupación por los asaltos y secuestros, que se han incrementado alarmantemente en los tramos carreteros.
Cuestión de analizar la odisea que vivieron miembros de la Liga Pequeña de Béisbol “Treviño Kelly” de ciudad Reynosa al ser secuestrados por un grupo armado, a inicios de la semana pasada, entre las ciudades de Tula y Jaumave.
Para buena fortuna de las víctimas y sus familiares, además de la sociedad cueruda, los responsables del ilícito fueron capturados por agentes policiales.
Un menor de edad y tres adultos pertenecientes a ese organismo deportivo se dirigían al estado de Querétaro para participar en un certamen beisbolero de categoría pequeña.
La crítica situación también comienza a reflejarse en la actividad comercial al observarse desabasto de algunos productos como consecuencia de robo de mercancías en los trayectos de las bodegas mayoristas a los establecimientos comerciales en cada municipio.
Otra evidencia de lo mal que anda esta entidad federativa en materia de seguridad pública es el color rojo que dictamina a Matamoros la organización no gubernamental Semáforos Nacionales.
El deshonroso lugar, que lógicamente no habla bien de esta ciudad fronteriza, es consecuencia del incremento del delito de robo a establecimientos comerciales y casas-habitación.
De acuerdo a estadísticas de la Federación de Cámaras de Comercio en Tamaulipas, en voz del Vicepresidente ABRAHAM RODRIGUEZ PADRÓN, en la entidad se cometen hasta 300 robos diariamente.
Los empresarios dedicados al transporte de carga, registran pérdidas ante la ola de asaltos carreteros que se registran en las carreteras tamaulipecas.
Ante tales pésimos resultados en el renglón de seguridad pública es justo y necesario evaluar el millonario presupuesto que ha invertido el gobierno del ingeniero EGIDIO TORRE CANTU en cuarteles y destacamentos militares y la manutención de las tropas.
Desde un plano objetivo que pretende analizar el costo-beneficio, la millonaria partida presupuestal para ese fin no es proporcional al beneficio común. Lo malo del caso es que por construir cuarteles y alimentar soldados se han sacrificado programas sociales, en detrimento de las familias de escasos recursos económicos.
La detención de algunos cabecillas de grupos delictivos y algunas células de secuestradores no significa en modo alguno que el gobierno le esté ganando la batalla a la delincuencia organizada.
El desmantelamiento de una red de vigilancia cibernética en la petrolera ciudad Reynosa define claramente el grado de impunidad con el que actúan los individuos fuera de la ley.
Del mismo modo, la custodia diaria de la Policía Federal División Caminos a automovilistas que viajan de Matamoros hacia y desde ciudad Victoria es un ejemplo claro de la triste realidad que viven los ciudadanos en la esquina noreste mexicana.
Información oficial demuestra que las actividades ilícitas en las carreteras federales, estatales y caminos vecinales se presentan en el norte, centro y sur de la entidad.
Ni hablar.
Y hasta la próxima.
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