José Manuel De Pablos

A fuerza de ser sinceros y justos, he de reconocer que no disfruto de su amistad total por el poco tiempo que he tenido de convivir con él; lo que sí estoy cierto y totalmente seguro es que es un hombre bueno, brillante y con un objetivo en la vida que tiende a ver hacia adelante, llevando consigo a mucha gente que se levanta y se prepara gracias a su entusiasmo y su motivación.
Es José Manuel De Pablos, y aunque para el mundo occidental dice poco en ocasiones de tablas de valoraciones, sí podemos asegurar que su trabajo y su Revista Latina de Comunicación Social son un total y completo referente en cuanto a investigación en comunicación de habla hispana se refiere.
Profesor en la Universidad De La Laguna, en Tenerife, España, De Pablos acaba de recibir recientemente el doctorado “honoris causa” por parte de l Universidad de Córdoba, en Argentina.
Es un hombre que siempre regala una total y completa sonrisa a sus semejantes, y nunca escatima un comentario sobre el trabajo académico o de investigación: es de esos brillantes que no se guardan nada para sí, y seguramente tiene la idea de que nadie hará el trabajo como él: siempre será con un enfoque distinto, de ahí que nunca haya sido presa del egoísmo académico o propio de muchos que juegan a ser investigadores sin compartir… y sin serlo.
José Manuel De Pablos vive una buena etapa de su vida: ha triunfado como profesor, como investigador y como promotor de noveles investigadores y comunicadores. Su trabajo en Tenerife es ampliamente conocido, y en los países de habla hispana, aunque los parámetros comprados por universidades a empresas no lo califiquen, la comunidad científica sabe de su valía y le ha ubicado en el sitio al que pertenece en la historia: la inmortalidad.
Es, decimos de nuevo: un muy buen hombre.
Tuve el honor de conocerle en Santiago de Compostela en un evento de comunicación donde destacó por su sencillez manifiesta y su don de gentes. Siempre ha sido así. También le he visto en dos ocasiones en Tenerife, en ese magnífico congreso que organiza con su equipo valioso de comunicadores y al que cada vez nos cuesta más trabajo asistir por la cuestión de los apoyos económicos.
Es autor de varios libros entre los que destacan: La Red es nuestra (2001), El periodismo, herido (2001); Tipografía para periodistas: puesta al día (1994); Infoperiodismo (1999); Fotoperiodismo actual (1993) y muchos más. Necesitaríamos tres o cuatro colaboraciones para mencionar lo que ha dejado como legado a la fecha.
La distinción que le otorga la Universidad de Córdoba es, sin lugar a dudas, un pequeño reconocimiento a su obra como profesor e investigador.
Charlar con José Manuel De Pablos es todo un acontecimiento: hay que estar como un buen periodista: con los cinco sentidos abiertos a todo lo que de él surja como aprendizaje, porque cualquier frase o anécdota se convierte en una pequeña clase de cómo vivir dentro del ámbito de la comunicación.
Su revista, la Revista Latina surge como un apoyo para los programas doctorales, y ha dejado una importantísima huella en la comunidad científica, la que habla de calidad y poca cantidad, la cualitativa, la que analiza y piensa, la que determina en base a lo que la gente piensa o dice.
Ha sido un justo reconocimiento que, muchos investigadores mexicanos estarán de acuerdo, debiera repetirse en alguna de nuestras universidades mexicanas, por lo mucho que ha entregado a la investigación en comunicación en nuestra lengua.
Sin parámetros oficiales, José Manuel De Pablos tiene el reconocimiento mundial a su talento, su capacidad, pero sobre todo, a su calidad humana, que surge entre todo lo demás y brilla como el sol en el firmamento.