Los Adultos “mayores”

Son nuestros “viejitos”: los adultos mayores, personas con experiencia acumulada o como le quiera usted llamar, pero finalmente, son esos viejitos que con todo su cariño surcan en nuestras vidas dejando estelas de experiencia, cariño, sabiduría y muchas cosas más.
Y esos individuos que habitan en muchos hogares, arrumbados, olvidados, dejados de la mano de Dios y de sus familiares, quienes en ocasiones les consideran “estorbos” y cosas peores, cuando los olvidan y los echan como objetos en una casa hogar, antes conocida como asilo y hoy pomposamente llamada de otra forma, pero que no es más que lo mismo: un sitio donde olvidamos a esos seres que nos entregaron sus mejores años, experiencias, enseñanzas y sabiduría.
Son nuestros viejos los que a veces olvidamos y únicamente tenemos presentes cuando se dedica el mes de agosto a hacer trabajos y artículos que hablan de sus problemas o virtudes, pero nada más: no se les respeta ni se les ubica dentro del valor social que tienen.
Lentos, achacosos, con problemas en sus articulaciones por el paso del tiempo, a veces con desgaste de los mismos huesos o atrofia en músculos, tendones o ligamentos, son nuestros viejos esa parte de historia viviente que hay en cada hogar y que no merecen ser olvidados ni arrumbados.
Y esos viejos, los que habitan en Victoria, en buen número, estuvieron reunidos con el diputado Ramiro Ramos Salinas, en un emotivo evento donde quienes a sus ya muy acumulados años hacen manualidades convivieron con quien dirige el Congreso del estado y es uno de los tamaulipecos que aspira a gobernar la entidad.
Ramiro Ramos ha reconocido en el evento el talento y productividad que a sus muchas décadas de existencia tienen nuestros viejos, nuestros queridísimos viejos, nuestros ejemplos vivientes de esfuerzo y capacidad para laborar.
En el encuentro, el diputado Ramos Salinas les habló, entre otras cosas, de las leyes que se han estructurado y adecuado a nuestra realidad para proteger a este sector de la población que muchas veces, como decimos, es olvidado por quienes presumimos de tener la fuerza laboral, de ser la mano de la productividad, y que no podemos más que pensar en la necesidad de recibir el consejo de ellos, que muy buena falta nos hace todos los días.
De todos los temas que tocó el diputado Ramos Salinas con los viejos de Victoria, les informó sobre la iniciativa para que quien contrate a los adultos mayores, aparte de tener la experiencia en sus negocios, pueda pagar menos impuestos como un aliciente y para romper con esa mala costumbre de arrumbar a quienes pasamos de la cuarta década de existencia.
Es necesario, suponemos, aprender de civilizaciones con mayores resultados, donde sus viejos son adorados, y además se les ubica en el lugar que deben esatar, para que compartan su experiencia y talentos a las nuevas generaciones, en un afán por mejorar todos los ámbitos del desarrollo humano.
Algunos de ellos, por cuestiones naturales, se apagan con el tiempo y su existencia ve llegar el ocaso en breve tiempo, pero no pierden el entusiasmo y las ganas de vivir y compartir sus múltiples experiencias con los que suponemos que somos los más idóneos sin pensar que ellos, nuestros queridos viejos, son la base d elo que somos y la experiencia en todos sentidos.
Y Ramiro Ramos ha reconocido el esfuerzo y la situación que tienen en el contexto ciudadano.
Son nuestros abuelitos, viejitos, ancianos o como le queramos llamar, pero es realmente necesario dar el lugar que les corresponde en el panorama ciudadano, respetar su lugar en la sociedad y honrar su experiencia, talento, ganas de hacer las cosas y toda esa gama de virtudes que están acostumbrados a derrochar sin que exista la necesidad de presumir lo que tan dignamente son hoy en día.
Y qué bueno que Ramiro piensa en ellos, porque es el camino que caminaremos todos, sin excepción.