No nos tragamos el cuento que nos quieren hacer pensar algunas personas: la gente tiene memoria, y si no hacemos valer nuestra opinión es por miedo o por otras razones, menos por ignorar la verdad.
Quien miente y dice cosas que nada tienen que ver con lo que realmente pasa, es una persona deshonesta, y esos no merecen ni nuestra confianza, mucho menos nuestro voto.
Así sucede en los procesos electorales que vivimos hoy en día y que están disfrazados de “recorridos” o acciones que tienen como objetivo “ver como estamos y si necesitamos algo”, según lo ponen de manifiesto quienes quieren llegar a la gubernatura para engrosar sus recursos familiares y personales, porque eso de que nos quieren servir, está muy por verse, y mucho por dudarse, ya que, hoy en día, se han dedicado a vivir como sultanes y olvidarse de los necesitados.
Nadie hace algo sin querer sacar ventaja, o al menos eso se puede ver en la llamada malamente “clase política”, y reiteramos, ni clase y nada de política.
Porque una persona que se precia de ser política no se auto justifica con su torpe forma de tratar a las personas con una frase tan corta como su entendimiento: “así soy yo, y qué le vamos a hacer”. Tampoco se justifica con quienes se olvidan de sus semejantes haciendo gala de una cantidad insultante de recursos en beneficio familiar y personal.
Los tiempos son otros, y la gente sabe valorar el peso de las personas pro sus acciones.
Así, vemos en el contexto estatal a algunos de nuestros semejantes que aspiran a llegar, con un enorme trabajo en las llamadas “bases” que no son más que las estructuras sociales más desprotegidas y olvidadas por el Sistema tan absurdo que nos gobierna y que, demagógicamente nos habla de que somos menos los pobres o que la miseria está despareciendo.
Hemos visto, por ejemplo, el informe escrito que se puede consultar y pedir una copia en la oficina del diputado Ricardo Rodríguez, y donde se plasman las acciones que como legislador ha llevado a favor de mucha per mucha gente.
Algunas son coordinadas con el gobierno del estado y sus instancias, pero es la función del legislador: ser representante de nosotros ante las autoridades; eso hace Ricardo y la verdad es que el resultado ha sido muy interesante, porque hay cientos de personas beneficiadas con sus gestiones y más.
Esa es la clase de gente que requerimos, que tenga la capacidad de respuesta a la sociedad y que quiera servirnos y no servirse.
En el ámbito estatal sucede lo mismo: muchos buscan hacernos creer que están preocupados por nosotros con solo pegar una calcomanía en nuestro carro, o en reunirse con un grupo selecto de 20 o 30 personas que les alaban sin pensar en la falta que hizo su gestión cuando pudieron llevarla a cabo.
Las acciones de la gente son las que hablan por ellas, y en la política resulta fundamental la sumatoria de éstas, porque es el peso social que pudiera tener determinada persona.
Importante será saber cuales serán las decisiones; hoy en día, no funciona el que quien manda resuelva y dictamine el nombre del agra ciado en turno. tampoco esperar que venga de Los Pinos la resolución. La gente busca otras cosas hoy en día, y si hay imposiciones de esa naturaleza, seguramente habrá una respuesta electoral nada gratificante para quienes creen que seguimos siendo la misma sociedad que no olvida, no reclama, no especula y solo obedece. Ese tiempo ya acabó.
Hoy las elecciones se ganan con votos muy bien vigilados por todos los institutos políticos que, solamente en esta acción justifican los muchos millones que nos cuestan. Hoy el proceso tiene que ser encabezado por alguien a quien realmente le preocupe el bienestar de la gente, de los demás.
Es el tiempo en que los partidos políticos tienen que dejar a un lado su arrogancia y soberbia y poenrse a pensar como la gente, ser como la gente, psara que la misma gente vuelva a creer en ellos.
De otra forma, habrá muchos “Broncos” en Tamaulipas, y no pensamos que sea tan positivo lo anterior.