Los otros aguinaldos

Siempre se ha debatido acerca del origen y destino del aguinaldo, que no es más que un dinero extra que llega en diciembre para beneplácito de quien presta sus servicios en alguna parte, oficial o particular, y que por lo general se emplea para cubrir los gastos correspondientes a las fiestas decembrinas.
El origen lo tenemos claro en el sentido de que era una compensación, un premio para quien lo merecía. Hay quienes esperan aguinaldos hoy en día sin tener siquiera una razón para merecer tal compensación. Los aguinaldos por lo general son recursos en dinero, pero hay otro tipo de aguinaldos que muchos esperan y, que en la política son difíciles de entender, porque no se entregan a quien realmente lo merece, sino a quien lo busca a través de todo tipo de acciones, incluyendo las que dañan a los demás, y que constituye la forma más inmoral de desenvolverse.
Vemos con profunda tristeza que hay quienes alcanzan una meta política sin merecer, o por el hecho de estar ligados a la gente del poder, y lo manejan como tal, en el sentido de que suponen que el poder es lo único que vale, dejando a un lado aspiraciones y trabajo de los demás.
Acostumbrados un poco a ver que los familiares de quienes detentan el poder tienen cargos y plazas, cobran en distintas partes y obtienen recursos inmejorables en relación con su capacidad moral y laboral, que no tienen mayor merecimiento que el ser pariente, y que ni idea tienen de lo que es la política.
Encontramos a esos que sienten que la gente les debe y son hoscos, bruscos en sus tratos, o como dijeran en las calles: muy tontos para expresarse, so pretexto de ser así, de ser norteños, y nada tiene que ver esto con la forma de conducirse hacia los demás.
Los aguinaldos políticos tendrán su mejor premio en aproximadamente un mes, cuando uno de los miembros de la clase política tamaulipeca sea elegido para representar al PRI en la elección para gobernador y, por casi lógica natural, ser el próximo mandatario, toda vez que la oposición no tiene la menor fuerza posible, amparados en tres figuras que están muy desgastadas y que inclusive, a uno de ellos le acaban de perdonar las muchas pillerías que cometió cuando alcalde, y que son harto conocidas por la comunidad. Pretendió engañar a miles, sin saber que lo rico y lo tonto no se puede ocultar. Aplica en ambos casos.
Pero dentro de las estructuras partidistas hay quienes se esmeran en su trabajo en aras de encontrar un mejor sitio en el organigrama político y administrativo: quieren llegar a un mejor puesto para ganar mejor, lo que es muy loable y lógico.
Lo mejor que puede suceder en estos casos es que se les retribuya justamente con un “aguinaldo” político adecuado, y lo que podría pasar es que nuevamente sean marginados por el favoritismo tradicional.
Quien distribuye este tipo de aguinaldos es sabedor que cada día que pasa la gente tiene mayor conocimiento y acceso a la información, y eso nos hace entender las cosas como se están presentando y no como nos dicen que son.
Eso hará que sean mas congruentes y se apeguen a una voluntad popular, porque hoy en día la gente tiene ganas de externar su opinión y preferencias, sin nada que les pueda estorbar, que les haga caer en expectativas equivocadas.
La gente no puede ser engañada ya tan fácilmente, y es tiempo de ofrecer un buen producto político, un producto que garantice honestidad, trabajo y eficiencia, porque de otra forma, podría llegar alguien más y ocupar esos puestos, con la idea de servir a su comunidad.
Esas son las cosas que hay que cuidar, porque la gente ya no está para mentiras ni para cuentos de navidad: está para hechos congruentes, contundentes y fiables, con toda la realidad que un proceso puede entregar a quienes forman parte de la sociedad.
Los aguinaldos deben entregarse a quien lo merece, ni más, ni menos.