Un daño en transformadores y sistema de abastecimiento del acueducto de la presa “Vicente Guerrero” ha propiciado que una gran parte de la ciudad se encuentre sin el abasto de agua potable.
El alcalde Alejandro Etienne Llano ha dado la cara y ha informado sobre la situación, y en ese sentido, es preciso tener en cuenta la magnitud del problema, comprender que es un caso fortuito y que no se pueden prever todos los inconvenientes del mundo, y que la autoridad está haciendo un gran esfuerzo por dotarnos del vital líquido.
Lo demás, no cabe.
El alcalde Etienne y el gerente de la Comisión de Agua Potable de Victoria han explicado cual es el problema, y es necesario, haciendo gala de madurez y entendimiento, comprender que es una emergencia, un problema técnico que no necesariamente tiene que ver con sabotaje electoral como alguien, maliciosa e ignorantemente hizo pensar, y que hay un gran esfuerzo detrás de este asunto que nos atañe a todos los victorenses.
El problema surge con un corto circuito como lo explicó el alcalde Alejandro Etienne, es fortuito el problema, no es previsible que haya un inconveniente de esta naturaleza. es como si cayera un rayo: nadie lo puede prevenir.
La autoridad está haciendo lo que debe: tratar de conjurar el peligro at4endiendo el siniestro para repararlo, tratando de abastecer a todos con el líquido básico necesario.
Necesitamos entender que no nos van a mandar a cada quien una pipa, y que aunque paguemos el servicio, no tenemos más derechos que los demás ciudadanos. No podemos ser egoístas y pensar en ello.
También es importante entender que se está trabajando y el equipo que se requiere se está consiguiendo. Son pérdidas millonarias que se están enfrentando con participaciones municipales y apoyo del estado de Tamaulipas, de la Federación, y todo mundo está haciendo su parte.
El problema afecta, dicen, a un 60 por ciento de la población, es decir, unos 182 mil habitantes. Hay cinco sectores que tiene afectación como seguramente lo podrá usted leer en nuestros diarios. En ese sentido, habrá pipas que nos llevarán agua en la medida de las capacidades naturales. No podemos exigir que nos lleven toda el agua cotidiana, sino que nos ayuden a enfrentar este siniestro.
Importante resulta el hecho de que tenemos que racionar y cuidar el líquido, y que, independientemente de la navidad y más, el problema está ahí y lejos de molestarnos, tenemos que ser solidarios: exigir a la autoridad que no deje de buscar la solución, pero entender la parte que nos toca hacer.
Hay quienes piensan que hay una gran negligencia es el antecedente., podemos decir que no necesariamente hay una acción de ese tipo, y que hay que entender el esfuerzo que se hace.
Dejemos de ser egoístas e incomprensivos: exigir solución a la falta de abasto de 800 litros por segundo del acueducto “Guadalupe Victoria”, y buscar que los 850 restantes que ingresan a la ciudad nos alcancen a todos.
Se hace peritaje para saber exactamente qué sucedió, pero es importante no escandalizar, no hacer diagnósticos fatalistas infundados, ser solidarios, cuidar lo que tengamos de agua, y confiar en quienes están trabajando para solucionar este problema grave para muchos, importante para los demás.
Deseamos que el problema esté conjurado cuanto antes, y que la autoridad nos pueda informar qué sucedió, pero hay que tener cuidado por la desinformación existente, por los agoreros de la fatalidad que ya hicieron su presentación nefasta y maliciosa; hay que entender que se tiene un problema y somos parte de éste, y hay que buscar una solución al mismo.
No colaboremos con comentarios absurdos, con desconfianzas: demos un voto de confianza a la autoridad municipal, a la Comapa, a quienes enfrentan este asunto, y pidamos que, en cuanto haya una noticia sobre lo sucedido, nos informen con toda la veracidad necesaria.
No seamos fatalistas, colaboremos para que todos podamos contar con un poco de agua mientras se soluciona la crisis que vivimos, por favor.