Tampico, Tamaulipas.-A reflexionar sobre lo que han hecho de su vida y enmendar sus errores, a vivir una Navidad llena de fe, alegría, esperanza y amor invita el obispo de la Diócesis de Tampico, José Luis Dibildox Martínez.
Lo anterior en su mensaje de esta Navidad 2015, en donde manifiesta que el Papa Francisco nos alienta con su palabra y nos dice que el nacimiento de Jesús nos muestra que Dios ha querido unirse a todos los hombres y mujeres, a cada uno de nosotros, para comunicarnos su vida y su alegría.
“Así dios es Dios- con nosotros, Dios que nos ama, Dios que camina con nosotros. Este es el mensaje de Navidad: “El verbo se hizo carne y habitó con nosotros”.
Comenta que la humanidad revela el inmenso amor de Dios por la humanidad. De ahí el entusiasmo, la esperanza de nosotros los cristianos, que en nuestra pobreza sabemos que somos amados, visitados, acompañados por Dios.
“Con el nacimiento de Jesús ha nacido una promesa nueva, ha nacido un mundo nuevo, y también un mundo que siempre puede y debe ser renovado. Dios está siempre para suscitar hombres nuevos, para purificar el mundo del pecado que lo envejece, del pecado que lo corrompe. Nuestra vida y nuestra historia humana pueden estar marcadas por las dificultades y debilidades; la fe en la Encarnación nos dice que Dios es solidario con el hombre y su historia”.
Dijo que esta ceremonia de Dios al hombre, es un don que nunca termina. Él es Dios con nosotros, y esa proximidad se dará siempre. Aquí está la buena noticia de la Navidad, la luz divina que lleno los corazones de la Virgen María y de San José, y guio los pasos de los pastores y los magos, brilla para nosotros hoy.
Indicó que en el Misterio de la Encarnación del hijo de Dios hay también un aspecto ligado a la libertad humana, la libertad de cada uno de nosotros. De hecho la palabra de Dios pone su tienda entre nosotros, pecadores y necesitados de misericordia.
Por ello, todos nosotros deberíamos apresurarnos para recibir la gracia que él ofrece. Sin embargo nos dice el evangelio de San Juan, los tuyos no lo recibieron, tantas veces lo rechazamos, preferimos permanecer en la cerrazón de nuestros errores y en la angustia de nuestros pecados.
Sin embargo, señala que Jesús no se da por vencido y nunca deja de ofrecerse asimismo y de ofrecer su gracia que nos salva. “Jesús es paciente, sabe esperar y nos espera siempre”.
El Santo Padre aseguro que este es un mensaje de esperanza, un mensaje de salvación antiguo y siempre nuevo. “Y nosotros estamos llamados a testimoniar con alegría este mensaje del Evangelio de la vida y de la luz, de la esperanza y del amor”.
“María Madre de Dios y nuestra tierna Madre, que contempló a Jesús en el pesebre de Belén, nos sostenga siempre para que nos mantengamos fieles a nuestra vocación cristiana y podamos realizar los anhelos de justicia y de paz que llevamos dentro de nosotros en el inicio de este nuevo año. Año de Misericordia.