Reactivar sector salud: prioritario

Dentro de los propósitos de año nuevo, así como los que puedan tener los que sean ungidos como candidatos a gobernador, de todos los institutos políticos que tengan derecho a buscar el triunfo, entendemos que uno de los puntos básicos, fundamentales y prioritarios que deben atender es el referente a la salud.

Entendemos desde nuestra óptica que las cosas básicas, los temas que hay que tener siempre presentes son los de educación, salud y seguridad como base del desarrollo social de cualquier sitio.

Cuando la gente está sana, tiene opción a educarse y vive con seguridad, prácticamente tenemos hecha la mayor parte de la tarea. La salud es básica, y hemos manejado la tesis, y la sostenemos, de que la autoridad sola nunca podrá conjurar los peligros de ésta, si no tiene el concurso y participación activa de la sociedad.

Sabemos que en el sector sanitario se gasta mucho dinero sin tener frutos, es decir, se tiran recursos porque muchos de nosotros no hemos entendido que es por nuestro bien el hecho de tener un apego total al tratamiento que nos indican; luego nos quejamos del IMSS, del ISSSTE o de la SS, sin tomar en cuenta que mucho de lo que sucede es culpa nuestra.

No imaginamos a un empleado detrás de cada uno de nosotros vigilando que no comamos mal, que tengamos actividad física adecuada, que nos alimentemos correctamente, que no nos expongamos al calor, al frío intenso, a las infecciones gastrointestinales y demás. No. No es por ahí por donde va la cosa, porque la obligación es de cada uno de nosotros.

Entonces, dentro de los proyectos de salud, nos gustaría participar y hacer ver al candidato –o candidata, diría Fox- la necesidad de instrumentar cambios importantes en las leyes de salud.

Nos pronunciamos siempre porque exista una obligatoriedad al apego al tratamiento, y de no cumplirse tal, que la institución en cuestión pueda prescindir de otorgarnos medicamentos y atención, para no gastar de más en quien no se quiere cuidar.

No podemos culpar al secretario de salud o a la misma secretaría por estar obesos o con los niveles de glucosa elevados. Se gasta mucho, pero mucho dinero en medicamentos que se caducan en las alacenas de los derechohabientes y o se aprovechan; ni para Dios, ni para el Diablo, dirían algunos, es decir, que los exigimos para nosotros pero no los tomamos.

Es como tener una alcancía muy grande y morir de hambre.

Entonces, a esos que sueñan con la gubernatura les pediríamos atender los rubros de salud sin actitudes populistas; que dejen de llevar campañas donde anuncian con bombo y platillo cortes de pelo y consultas médicas, y que ajusten sus acciones en aras de cambiar la mentalidad de quienes vivimos con riesgo de enfermedades o ya con ellas: que nos entreguen acciones que orillen a un cambio y mejora en nuestra calidad de vida.

Y es ahí donde hay que buscar las alternativas necesarias. No se nos olvide que en la Universidad hay gente que se prepara para ello, para cambiar estrategias de capacitación a pacientes y de abordaje sanitario, y en ellos puede darse una complicidad positiva, porque con la experiencia de quienes laboran en el sector, con la metodología de estos científicos e investigadores se puede complementar un muy buen plan de atención sanitaria hacia la sociedad.

Y a nuestras autoridades sanitarias, pediríamos que no dejen de hacer toda esa gama de acciones que nos han permitido tener buenos números en cuanto a atención comunitaria, pero que entendamos que hay mucho, pero mucho más por hacer.

Enfrentar los retos de salud cotidianos, convencer a toda la población para cuidarnos bien y tener mejores resultados, debe ser la meta principal, propósito de año nuevo y de siempre, porque la salud es la base de una buena sociedad.

Así lo vemos lo entendemos, y así lo queremos ver.