Debe ser… Un buen año

Viene a la mente la frase utilizada como título de una magnífica película, donde la cultura del esfuerzo se sobrepone a todo lo que hay, y el espíritu de conservar las raíces, lo nuestro, lo más valioso surge de entre cada escena.
Sin duda alguna, es un ejemplo para quien tiene interés en resurgir de sus proyectos y hacerlos realidad, y aplica, en este caso, para quienes tienen aspiraciones políticas y aunque sea en poca dosis, deseo de servir a los demás.
No somos pesimistas, pero la experiencia nos ha mostrado que la gran mayoría de servidores públicos se han servido de algún cargo para beneficiar a sus familiares, amigos cercanos y ellos mismos, incrementando sus fortunas personales en niveles insospechados, insultantes y más.
Pero algunos, los que desean servir y servirnos, tienen frente a sí un buen año, así como los que concluyen sus encargos.
El caso del ingeniero Egidio Torre Cantú, gobernador de Tamaulipas, seguramente pedirá a todos sus colaboradores cerrar seis años de actividad con un buen ritmo, con acciones que repercutan en beneficios para los tamaulipecos que elegimos hace un sexenio casi a un gobierno que culmina su ciclo y presentará cuentas, para unos, muy buenas, para otros, discutible, pero que la historia juzgará en su justa dimensión.
La historia, sin manipulaciones de ninguna índole, se erige como el mejor juez de lo que acontece, porque a ésta –la historia- no se le puede engañar, ni para bien, ni para mal.
Es entonces el año de cierre y de poner en orden todo lo que se debe legar a los que vienen y participarán durante seis calendarios al esfuerzo y progreso del Tamaulipas que nos ha tocado vivir y del que nos hemos de sentir muy orgullosos porque es esa la base, el esfuerzo, que nos permitirá seguramente crecer como entidad, como sociedad.
Y los que vienen, los que hoy luchan por una candidatura, tendrán sin lugar a dudas un inicio que les permitirá, a quienes sean nominados, buscar las formas para convencer a una mayoría escéptica y castigada por decisiones nacionales que han afectado nuestra economía y nuestro ánimo, nuestro espíritu nacionalista y el esfuerzo que cotidianamente realizamos en aras de buscar que los nuestros tengan mejor calidad de vida.
Pero no es tiempo de ser pesimistas, y debemos esperar un mejor año que el anterior, con todo y lo que ha sucedido en todos sentidos.
En aspectos de economía, estamos llamados a cuidar nuestros recursos para hacerlos valer durante los doce meses, a eficientar gastos y necesidades, y hacer que puedan ser suficientes para cubrir nuestras necesidades.
En el ámbito oficial, esperamos que los impuestos que entregamos mes a mes, y los locales –municipales y estatales- tengan eco en una mayor cantidad o calidad de obras, y que la infraestructura mejore en todos sentidos.
En síntesis, esperamos un mejor año: somos optimistas y pensamos que cada vez debemos alcanzar menores estadíos de vida, y en ese sentido, tenemos que mentalizarnos, para trabajar en busca de esta importante meta.
La familia, el trabajo, la escuela y todo lo que se refiere a nuestro desarrollo deben ser un conducto para encontrar, como sucedió en aquella cinta, el pretexto ideal para lograr un mucho mejor año en todos sentidos, y que podamos sentirnos satisfechos por el esfuerzo logrado día a día, y que los que nos rodean puedan alcanzar los beneficios que ello implica.
Y los que sean oficialmente candidatos, que nos ofrezcan argumentos necesarios para convencernos de que son nuestra mejor opción, la alternativa para que Tamaulipas tenga seis años de progreso, de gestión y desarrollo, porque todo eso será benéfico, principalmente, para nuestros hijos.
Entonces, hay que esperar un mejor año que el que está por fenecer.