A unos días de que se lleve a cabo el registro del candidato del PRI a la presidencia municipal, la inconformidad de los sectores y organizaciones de ese partido ya es evidente, no contra la eventual candidata Yahleel Abdala, sino contra el método, que a juzgar por la forma en que se determinó, está dejando un panorama de incertidumbre que pudiera empañarle el proceso político a ese partido.
Ya se veía venir desde el momento en que el CEN del PRI decidió que la elección de sus candidatos en algunos municipios de Tamaulipas, fuera por la vía de la imposición, el dedazo o la candidatura única, lo que sin duda hizo que algunos de los que aspiran a ser el candidato, levantan la mano en señal de protesta, y decidieran participar en este accidentado proceso que se le está complicando el PRI.
Y es que hasta este momento aún no se define si habrá uno o varios aspirantes que se registren el sábado 13 de febrero ante la Comisión Municipal de Procesos Internos, lo que da lugar a la especulación y al morbo, en el sentido de que pudiera haber una pequeña ‘revolución’ de quienes aspiran a este cargo y no son tomados en cuenta.
Esto da a entender que en el PRI aún no se aprende la lección de hace tres años, cuando ocurrió lo mismo que está ocurriendo en estos momentos al interior de ese partido, ya que al igual que ahora, en ese partido se actuó con soberbia al pensar sus dirigentes que la tendrían fácil con un candidato a modo.
Pero al igual que ahora, el candidato no es el problema, el asunto está en que la dirigencia no ha entendido que las elecciones se ganan con unidad, y ésta solo se logra cuando hay consenso, disciplina, orden e inteligencia, ingredientes que parece son de los que aparentemente adolece el PRI, ya que se insiste que deberá ser un solo aspirante el que se registre el sábado 13, aunque a decir verdad, de serlo sería entonces candidato único.
Sin embargo, es probable que con la visita del candidato al gobierno del Estado, Baltazar Hinojosa Ochoa, para la tarde de mañana jueves 11 de febrero, se consolide la unidad en torno a un solo proyecto, no a un candidato, y que el consenso sea también en torno, en este caso no al candidato ideal, sino al mejor.
En este marco de incertidumbre, quienes al igual que Yahleel aspiran a la candidatura, son además, Ramón Garza, Barrios, Héctor Canales, el mismo Jesús Valdez Zermeño, Rosa María Alvarado Monroy, Daniel Peña Treviño, Benjamín García Marín, y el médico Jaime Gutiérrez Serrano.
Por cierto que el médico está realizando un extraordinario trabajo en beneficio de cientos de familias en el campo de salud, una de la áreas más delicadas, junto con el desarrollo social, de cualquier administración, por lo que no dudo que este joven galeno, quien a cada momento gana simpatías, pueda darnos alguna buena sorpresa.
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Pero en el PAN las cosas no andan tan buen como los mismos panistas esperan, ya que el golpeteo bajo la mesa continúa y parece que a momentos arrecia, sobre todo en entre quienes aspiran a la candidatura para la presidencia municipal.
Si el diputado local, Enrique Rivas Cuellar pensaba que las cosas serían muy fáciles para él, no lo son porque una serie de movimientos extraños pueden viciar su nimia campaña personal, y dejarlo a un lado de esta incipiente carrera por la ambición del poder, no por la intención de querer ayudar a la sociedad. Mentira quien diga que quieren ser alcaldes para ayudar a los necesitados y a esta ciudad, lo hacen para enriquecerse y enfermar de poder, y ejemplos los tenemos.
Por lo tanto, el diputado del PAN al parecer tendrá frente a sí a un rival de mucho cuidado en la persona del diputado del mismo partido, Salvador Rosas Quintanilla, un hombre y empresario que le puede quitar el sueño a Rivas, ya que de último momento parece que siempre sí quiere la candidatura, pero para ello tendrá que renunciar a la diputación local que ostenta, ya que considera que será grosero pelear por una candidatura y seguir cobrando un salario inmerecido.
Por cierto que es del dominio público que los funcionarios municipales del PAN que solicitaron licencia para buscar un cargo de elección popular, seguirán cobrando sus salarios íntegros, aunque la Ley se los impida.
Ahí tenemos a Enrique Rivas Cuellar, quien por cierto invitó a su campaña al agente aduanal, ex priista y ex dirigente municipal del PRI, Manuel Canales Escamilla, un hombre talentoso pero que por razones personales decidió cambiar su bandera política.
Otros que no dejarán sus jugosos salarios son el primer síndico Antonio Martínez Santoyo, además de los regidores, Jorge Pérez Santos y dos regidoras más, quienes seguirán cobrando de manera puntual su salario. ¿Cómo la ve?
En ese contexto se menciona aún sin haber sido comprobado, que el alcalde Carlos Cantúrosas pudiera competir para una de las diputaciones, pero por las vías de la representación proporcional y de la mayoría, con la finalidad de asegurar la curul, aunque para ello tendrían que hacer lo que pretende el diputado Salvador Rosas, renunciar a su cargo de alcalde porque los tiempos para el registro terminaron el pasado viernes.
¿Creen ustedes que lo haga? Yo creo que quien sabe.
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Quien de nueva cuenta se vio mal ante los medios, fue el secretario del ayuntamiento Juan Ángel Martínez, quien fue cuestionado por un grupo de vecinos de la colonia Transformación social, por no haber cumplido una promesa de hace varios meses, en el sentido de que requieren de la nomenclatura de la colonia para que algunos ‘invasores’ se salgan.
Solo que este funcionario dijo que no acuden porque no hay seguridad y que necesitan e patrullas y policías para poder acudir a la colonia. Entonces ¿es Nuevo Laredo una ciudad segura, o no?