Cómo ha de extrañar él aquellos tiempos cuando los caprichos y el placer eran tolerados por los panistas que gobernaron México durante doce años, los cuales hacían bizcos y ponían oídos sordos frente a los sucesos serios y un tanto cómicos que decoraron los procesos electorales federales que vivió Tamaulipas.
Y esto viene a colación por los tirones que un día si y otro también se dan el Instituto Electoral de Tamaulipas y los panistas que intentan a toda costa demostrar que Francisco Javier Cabeza de Vaca no ha violado los reglamentos y que tiene derecho a registrarse como precandidato a gobernador de este estado.
Doble, contra sencillo, se apuesta aquí que el controvertido personaje no alcanzara esa nominación por haber ignorado sujetarse a tiempo a las reglas del juego, como lo hicieron todos los demás que aspiran a acomodarse en la silla más importante del gobierno de Tamaulipas.
Tal vez él pensó que la tolerancia sería igual de sabrosa como cuando Vicente Fox Quezada y Felipe Calderón Hinojosa gobernaron a México y es por eso que, juguetón, como es, “desatendió” solicitar licencia como senador, a tiempo.
Muy sonada, fue, una irregularidad que Cabeza de Vaca cometió en Tamaulipas cuando era candidato a legislador federal y sobre la cual, si el PRI se entero, se desconoce si presento o no denuncia formal ante los órganos electorales.
Resulta que Panchito Javier, arrojado, como es también, acosó a una Fiscal Federal contra Delitos Electorales que estuvo en Tamaulipas cuando él hacia campaña, lo cual en su momento fue calificado aquí con palabras que van desde inaudito hasta descarado.
Era ella, una mujer de tez blanca y sedoso cabello, quien como parte de su trabajo visito Reynosa y Ciudad Victoria, según lo consignan algunos medios en aquel entonces.
Enterado de que nos visitaba tan importante autoridad electoral, él se dio a la tarea de buscar el momento para abordarla y lo logro en un aeropuerto de esta entidad, aunque ella se resistió a cruzar palabra por aquello de “el que dirán”.
Pero, ventajoso, como es además, logro confundirla, a pesar de la firmeza y calidad moral avalada por los medios nacionales que seguido daban cuenta de la pulcra trayectoria de aquella guapa mujer.
En ese aeropuerto ella portaba ya su boleto de avión en un vuelo comercial, pero ante la insistencia de él y en público le ofreció su nave,
la que en la cabecera de los asientos exhibía unos llamativos cuernitos bordados, que es la clásica distinción de aquel aspirante del Partido Acción Nacional.
De qué hablaron a bordo del avión del panista, se desconoce y que hicieron, nada se sabe tampoco, lo cierto es que ese acercamiento entre un competidor y una fiscal que se encarga de garantizar la rectitud de una elección federal es incorrecto y deja muy mal sabor de boca.
En su tiempo este suceso no fue desmentido por el entonces abanderado panista, lo que significa que el que calla, otorga.
Hoy, que los gobiernos del PAN quedaron en el pasado y él aun no ha digerido que ya no está arropado por los organismos federales y una prueba de ello es que hasta el Instituto Nacional Electoral, en una medida que considera justa, le ordeno retirar los mensajes publicitarios que fueron contratados con diversos medios.
Frente a esta situación que vive el PAN en Tamaulipas el PRI ni se emociona, hasta se antoja que le da flojera, aunque algunos tricolores hacen comentarios acerca de que a ellos les conviene que Cabeza de Vaca participe en esta elección que vive Tamaulipas, para que de una vez por todas se le quite, la comezón.
El ya está perdiendo la calidad de seductor.
Es más, se hizo harakiri y hoy está, desesperado.
Porque cada nuevo portazo impacta en su mera, nariz.
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